crónica personal

Pilar Cernuda

Soraya contra Soraya

LO confiesan abiertamente distintos dirigentes socialistas: Rubalcaba y Valenciano eligieron portavoz parlamentario a Soraya Rodríguez porque tenía su aquel ver a una Soraya contra otra Soraya. Y esos mismos dirigentes confiesan también que probablemente no es la diputada más adecuada por su escasa experiencia en el trabajo del Congreso, pero tal como estaban las cosas en el PSOE cuando Rubalcaba se inclinó por Rodríguez, que la portavoz saliera bien o malparada del debate con el gobierno tampoco tenía excesiva importancia. Son otros asuntos, mucho más graves, los que inquietan al nuevo secretario general del partido.

A pesar de estas confesiones que minusvaloraban a Soraya Rodríguez -Soraya dos como ya la llama alguno, frente a la Soraya uno- había gran expectación por su primera confrontación con la vicepresidenta, y hay que decir que la ex candidata a la alcaldía de Valladolid -la ciudad de las dos Sorayas- y ex secretaria de Estado de Cooperación no quedó mal. Estuvo bien en las formas, contundente, sin leer su pregunta ni tampoco la réplica, dio sensación de seguridad. Pero recibió vapuleo. Por dos razones. La primera, porque hizo exactamente la misma pregunta que formuló Rubalcaba a Rajoy la semana anterior, lo que dejaba en mal lugar a la debutante. Y segundo, porque al cuestionar las medidas económicas y laborales del Gobierno, la vicepresidenta le recordó los datos de Zapatero, en qué situación se encontraban los índices de paro y de déficit cuando el PP llegó al gobierno hace menos de dos meses.

Ahí tiene Soraya Rodríguez el principal escollo para hacerse con la portavocía, ahí está el problema del toro que tiene que lidiar: durante los próximos meses, cada vez que ella, o cualquier otro diputado socialista, cuestione las medidas del gobierno para tratar de salir de la crisis, su interlocutor no tiene más que echar mano a la hemeroteca para sacar los colores al preguntador. Porque Zapatero ha dejado el país hecho unos zorros.

Llegará el día en el que los socialistas podrán pedir cuentas al PP por su gestión, pero hoy por hoy cada vez que levanten el dedo tratando de hacer una crítica a una decisión de Rajoy o de alguno de sus ministros se encontrarán con un presidente o un ministro que les responderá con el balance de Zapatero: un país empobrecido, desesperanzado, que tiene que asumir no solamente los errores de Zapatero sino también que sufre por el engaño de Zapatero respecto a la situación real de las finanzas; un país sin ningún peso en Europa a pesar de que España no puede salir adelante sin el apoyo de la UE, y un país que apenas cuenta en el mundo. Soraya Rodríguez tener madera, más de la que se le suponía. Pero ocupa el peor lugar en el peor momento.

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