El reportaje

David Azuaga

Tatuajes de Pasión

tatuajes de imágenes La devoción también se lleva en la piel con tinta imborrable · El Cautivo y la Virgen del Carmen son los más demandados y la mayoría pide hacérselo cerca del corazón

HAY muchas formas de manifestar una devoción hacia una imagen. Algunos visitan a su Cristo o a su Virgen todos los días, o una vez en semana, le lleva flores o reza delante de una fotografía. Pero también hay quien decide llevarlo en la piel para siempre. El tatuaje religioso no entiende de crisis. Si la devoción llama, ésta acaba plasmada en una extremidad, en el pecho o en la espalda. Así lo han hecho algunos.

Uno de ellos es Antonio Pascual, hermano de Viñeros "de toda la vida" y portador del Señor de Carretería. Este joven ha nacido en la cofradía, conoce muy bien su hermandad y no duda en ponerse su túnica cada Jueves Santo para llevar al Nazareno. Vive muy cerca del convento de Las Catalinas, sede canónica. Pero Antonio lleva consigo a la imagen de Viñeros. Más concretamente en su pierna derecha. Hace poco más de un año decidió tatuarse la efigie del Nazareno. "Decidí hacerlo por devoción. No me dolió porque llega un momento en que no notas la aguja", comenta.

El cofrade, que también toca en una banda de cornetas y tambores, reconoce que en la primera sesión notó una quemazón pero se fue pasando, aunque poco después se le irritó la zona, algo normal. El tatuaje muestra un primer plano del Señor, que mira de frente. El tatuaje se completa en su parte inferior con una leyenda en latín Ora pro nobis (Ruega por nosotros) y ocupa la cara exterior de su gemelo derecho.

Pascual acudió al establecimiento Carla Tatoo, en Carretería, y se puso en manos de Raúl Cruz, un tatuador de prestigio y que es un especialista en el retrato. "Cuando se lo enseñé a mis amigos fliparon, la mayoría se queda impactados con la mirada del Señor", explica. El tatuaje de Antonio todavía no ha acabado. Aún le queda una sesión de las cuatro programadas. La primera sirvió para marcar las líneas mientras que las otras dos sirvieron para dibujar la corona de espinas y el pelo la barba. La cuarta y última piensa dársela después de Semana Santa.

Por su parte, Cruz es un verdadero experto en el dibujo sobre la piel. "Es como pintar en un lienzo pero con aguja", señala. Además comenta que en cuatro horas puede hacer un tatuaje similar al de Antonio Pascual. "El que más me piden es el Cautivo", subraya. Pero también ha hecho al Cristo de la Exaltación. Incluso alguna imagen de Sevilla.

El proceso para hacer este tipo de tatuajes es el siguiente. Primeramente se saca un óleo que se pone sobre la piel y con un papel de calco morado se va trazando hasta que queda dibujada en la piel. A partir de ahí ya entra la profesionalización del tatuador para que el tatoo sea único: volúmenes, sombras. "No hay nada difícil", comenta Cruz.

Pero la demanda también se refleja en otros tipos de elementos religiosos como las cruces o los ángeles. "Sobre esto, lo que más piden es la cruz que tiene tatuada David Bechkam", señala. Los espacios del cuerpo más solicitados para tatuar son las extremidades pero también lo quieren en el pecho para llevarlo cerca del corazón, y en la espalda.

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