Cartas

ZapateroLe Nouvel Observateur

Atropello en Torremolinos

La imprevisión del Ayuntamiento de Torremolinos, dando permiso de construcción de bloques para casi mil viviendas, sin tener en cuenta los accesos y salidas, hace que se consagre la chapuza y provoque el malestar a toda una urbanización diseñada para menos de 200 viviendas, la de El Pinillo, que no puede soportar el enorme tráfico de coches y motos que han roto la tranquilidad y seguridad de una zona con más de 30 años de existencia. Se ha quitado la valla de la urbanización y arrancado árboles autóctonos que tenían más de 10 años. La urbanización El Pinillo tiene calles estrechas, propias para viviendas unifamiliares, y se ha abierto unilateralmente un acceso como única solución para los bloques de las mil viviendas adyacentes, sin la alternativa de terminar de conectar con el vial paralelo a la autovía que viene desde el centro de Torremolinos hacia el Arroyo de Miel, actuaciones que suponen asfaltar menos de 100 metros y hacer el puente de conexión con la zona del polígono industrial del Arroyo de la Miel sobre el Arroyo del Saltillo. 73 vecinos afectados hemos presentado un escrito de reclamación en el registro del Ayuntamiento pidiendo estas conexiones alternativas.

José M. Barrionuevo Gil (Torremolinos)

Rosa Díez

Rosa Díez, fundadora y líder del nuevo partido Unión, Progreso y Democracia, anda denunciando el ninguneo y trato discriminatorio que ella y su partido están recibiendo en la presente campaña electoral. Se queja de la dificultades para la financiación de su campaña, de que la excluyan de la participación en los grandes debates o de que no se informe de las actividades y propuestas de su partido en los medios de titularidad pública. Pero todas esas circunstancias que ahora denuncia ni son de ahora, ni se le aplican exclusivamente a ella. Son las mismas que padecen desde siempre todos los partidos políticos que no lograron obtener representación en las últimas elecciones o que se presentan por primera vez a ellas. Una situación que se asemeja a una carrera de obstáculos donde, a quienes vencieron en la última, no sólo se le asignan las mejores calles de salida, sino que gozan de menor número de obstáculos mediante ayuditas bajo diferentes formas: como la continua presencia en los medios, la asignación de mayores espacios gratuitos, etcétera. Aunque todo ello signifique una clara merma del principio de igualdad de oportunidades, así lo dispone la ley; y como ésta la hacen quienes ganan, pocas reformas cabe esperar de quienes se benefician con su aplicación. Pero la más indicada para quejarse de tan injustas reglas del juego no es Rosa Díez, porque ella participó en bastantes campañas electorales cuando era candidata por el PSOE, ocupando cargos tan relevantes como consejera de Turismo del Gobierno vasco (1991-1998) y europarlamentaria socialista (1999-2007). Cuesta creer que una mujer tan inteligente como ella no supiera cómo funcionaba todo esto.

Miguel Á. Loma (Correo electrónico)

Durante cuatro años, el Partido Popular de Mariano Rajoy ha librado una auténtica guerra ideológica contra un poder socialista acusado de "romper España" y de "destruir la familia". Con la proximidad de las elecciones del 9 de marzo, cambia de registro. Prioridad a los problemas de la vida diaria. A las preocupaciones de las "personas corrientes". Dejando que la Iglesia, conducida por la franja más derechista del episcopado, libre la batalla para la defensa de la España eterna y de los valores cristianos, el partido de Rajoy juega la carta popular, o incluso populista. El problema del resultado de las elecciones es puramente aritmético: el electorado del PP es el más rígido, es un monolito; en las tres últimas elecciones (dos victorias de la derecha y una de la izquierda), siempre obtuvo entre 9 y 10 millones de votos. El del PSOE es mucho más volátil; ha oscilado entre 7,5 millones y 11 millones de votos (en 2004). Ahí está la clave de la victoria o de la derrota. Los expertos han hecho cálculos: con el 70 por ciento de la participación, el PP puede ganar. La balanza se inclina cada vez del lado del PSOE. Con el 75 por ciento estaría a salvo. Según los sondeos, la distancia sigue manteniéndose y el resultado final es incierto. (...)

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