postales desde el filo

José Asenjo

El bucle inmobiliario

NO reprocho al gobierno que culpe a sus antecesores de los muchos males que asolan al país. Cualquiera haría lo mismo en su lugar. Lo que me preocupa es que se lo crean: sería muy inquietante comprobar que, a quienes los electores han otorgado la mayoría para regir nuestros destinos en momentos de tanta dificultad, puedan ser tan miopes ante la realidad. El anterior gobierno socialista tomó decisiones acertadas, otras equivocadas y algunas tan discutibles como la reforma constitucional pactada con el PP. Pero, para cualquiera que no sea un sectario, nuestros males de ahora tienen su origen en el estallido de la burbuja inmobiliaria, precipitado por la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Por ello, el principal reproche que habría que hacer a Zapatero es no haber pinchado el globo a tiempo. Como hay que reprochar a los anteriores gobiernos del PP haber favorecido su aparición con políticas de expansión monetaria y sus prácticas desreguladoras en materia de suelo.

En estos días, como un bucle, las medidas propuestas para sanear la banca evocan inevitablemente a aquellos otros gobiernos populares en los que se sentaban el hoy presidente y algunos de sus ministros. Por ejemplo, según la propuesta del titular de Economía los suelos en manos de bancos y cajas deberán rebajar su valor contable un 80%. Esos dudosos activos que lastran hoy gravemente los balances de nuestro sector financiero son el producto de la especulación causada las expectativas generadas al considerar susceptible de ser urbanizado todo el suelo que no estuviese protegido. Dicha desregulación, que respondía a la lógica de que al poner en el mercado todo el suelo existente su precio bajaría, provocó el efecto contrario elevando a cifras astronómicas el valor especulativo de cualquier suelo, sin necesidad de que mediara una previa calificación urbanística. Pero quizás lo más interesante para aproximarnos a las causas del mal causado sea la reducción de un 35% del valor contable de las viviendas construidas en poder de los bancos. Curiosamente, el mismo porcentaje en el que los expertos estimaron la sobrevaloración de los precios inmobiliarios como consecuencia de la especulación provocada por el boom del ladrillo. Entonces, cuando se alertaba desde la oposición, o del Banco de España, de los riesgos de la desmesurada alza del precio de la vivienda, contrariamente a lo que pensaría cualquier persona sensata, aquel gobierno sólo veía en tan preocupante fenómeno una confirmación más del ciclo virtuoso que ellos habían traído a nuestra economía. Afirmaban que, como el mayor patrimonio de la inmensa mayoría de las familias españolas era su vivienda, la espectacular elevación de los precios en el mercado inmobiliarios nos hacia más ricos cada día. En consecuencia, siguiendo su propia lógica, como si de un boomerang se tratase, el actual gobierno popular debería anunciar ahora la mala nueva de que sus medidas nos harán un 35% más pobres.

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