Una cabalgata más segura

EL Ayuntamiento de Málaga anunció ayer las medidas que aplicará para mejorar la seguridad en la Cabalgata de Reyes Magos de 2014. Los cambios desgraciadamente deben su origen al fatal accidente que se produjo el año pasado y que le costó la vida a un niño de 6 años, que se introdujo entre las ruedas de una de las carrozas para coger caramelos. Después de meses de debate y consultas en distintos organismos e incluso de estudio de los modelos de estos desfiles de masas que se realizan en otras ciudades del mundo, finalmente se ha optado por programar un recorrido por calles más anchas y que evita el paso por el núcleo central del casco histórico de la capital. Además, el cortejo contará con un responsable de seguridad, se dotará de mayor protección a los carrozas para intentar que no se repitan siniestros como el aludido y los figurantes que viajen en las mismas tendrán que tener un mínimo de 8 años. Sobre la mesa han quedado alternativas como la propia supresión de las carrozas en el desfile o que únicamente participaran las de los tres Reyes Magos. O el uso de vallas en importantes tramos del itinerario, una propuesta que ante el riesgo de avalanchas hubiera supuesto un remedio más peligroso que la propia enfermedad. Estamos ante un tema muy complejo y doloroso. Es imposible que en un acontecimiento multitudinario, con decenas de miles de personas en las calles y una gran mayoría de niños, como es el de la cabalgata del 5 de enero, garantizar una seguridad total. También que por las costumbres tan arraigadas entre buena parte del público participante, el lanzamiento de caramelos deriva un año tras otro en una auténtica batalla campal. Si nada podía presagiar una desgracia de la magnitud de la ocurrida el año pasado, también es cierto que a muy pocos puede sorprender que tal como se desarrollaba este desfile, tarde o temprano no se registraría algún accidente de importancia. Por ello, hay que saludar las nuevas medidas anunciadas por el Ayuntamiento de Málaga y esperar que su implantación ofrezcan el resultado esperado. La lástima es que una vez más la Administración reacciona tarde y camina por detrás de los acontecimientos. También es necesario realizar un llamamiento a los adultos para que extremen el control de los niños, en unos momentos de euforia colectiva de los más pequeños. Algo que no casa con algunos comportamientos descritos por participantes en ediciones anteriores. La Cabalgata de Reyes no puede ni debe desaparecer. Pero sí que acudir a verla tampoco puede ser una aventura mal entendida. La lástima es que la de Málaga durante muchos años quedará marcada por la muerte de un niño.

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