La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

El carnaval de los asesinos

Con el comunicado y la 'Declaración de Arnaga' han escupido sobre 853 tumbas

El documento de ETA levanta el estómago (de quien lo tenga) e indigna (a quien tenga dignidad) desde su primera a su última palabra. Pero hay dos párrafos especialmente repugnantes: "Los y las exmilitantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patrialcal en otros ámbitos (…) con la responsabilidad y honestidad de siempre. (…) ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino". Con este comunicado han escupido a la vez sobre 853 tumbas.

Hiere leer que los etarras seguirán actuando "con la responsabilidad y honestidad de siempre" y que "ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático". Bajo la dictadura (1968-1975) ETA asesinó a 16 personas, durante la Transición (1975-1979) a 96 y en plena democracia (1979-2010) a 741. Lo que más temía y odiaba ETA era la democracia que intentó ahogar en sangre. Hiere leer que lo perpetrado por ETA y a partir de ahora por sus herederos políticos se ha hecho "en favor de la libertad y la paz". Urge que la Fundación Víctimas del Terrorismo y la Fundación Dignidad y Justicia sean el Simon Wiesenthal español y no toleren ni el olvido, ni las concesiones, ni la impunidad.

Después de la indignidad y la ofensa del comunicado vino la indignidad y la ofensa de la Declaración de Arnaga, arropada por ilustres sinvergüenzas internacionales que se han referido a "todas las víctimas" (igualando a los terroristas y a sus víctimas), han puesto al mismo nivel a un estado democrático y una banda terrorista invitando a "ambas partes" a llegar a "una solución global, justa y duradera" y se han permito pedir al Gobierno español "que dé pasos positivos en favor de los presos vascos" (en lo que coinciden no por casualidad con la declaración conjunta de Urkullu y Barkos).

Acudieron a la bufonada PNV, Podemos y EH Bildu. No acudieron PP, PSOE y Ciudadanos. Medite cada cual su voto. Nadie ha titulado mejor -"Una última guinda en una montaña de basura"- ni definido mejor el aquelarre de Arnaga que Iñigo Domínguez en su artículo de El País: "ETA no se podía ir así como así, tenía que darse el último homenaje. Es una triste concesión más a un venenoso grupo de seres humanos cuyo único mérito para darse importancia es haber matado un montón de gente".

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