La tribuna

Los cruceros salvan la crisis

QUE Málaga se convierta en puerto base de cruceros consolidado reportaría importantes beneficios a la ciudad, y no sólo al comercio y la restauración, también los hoteles se beneficiarían con estancias antes del embarque y al término del viaje. Pese a la crisis económica, 2009 puede finalizar con un 176% de aumento en el número de viajeros, hasta alcanzar los 76.000 que iniciarían y finalizarían viaje en Málaga. La previsión total para el presente año es de 304 buques y 450.000 pasajeros, unas buenas cifras para los tiempos que corren.

Dado el movimiento de cruceros en nuestro puerto desde hace muy pocos años, las perspectivas de que se convierta en un puerto base con futuro cobran una progresiva certidumbre. Tanto el avituallamiento como el mantenimiento del buque -que se realizan por consignatarios profesionales y experimentados- y su reabastecimiento de fuel, desde camiones cisterna en tierra, están garantizados con un alto nivel de satisfacción. Royal Caribbean, por ejemplo, ya ha apostado por Málaga como puerto base y ha iniciado sus operaciones desde aquí con unas previsiones de 87.000 cruceristas en un año. Es de destacar también que el puerto dispone ya de un nuevo atraque para grandes cruceros, llamado Norte y que se suma al de Levante y el pantalán.

El crucerista que nos visita, al igual que todos los ciudadanos malagueños, puede observar ya la plantación de palmeras en el muelle 2 -que colinda con el Paseo de los Curas- que llegarán a sumar en breve 420 ejemplares. La verdad es que la palmera abunda en demasía en Málaga, quizá porque resulta más barata que otras especies y su crecimiento es más visible. Pero lo cierto es que se consiguen dos objetivos: la continuación visual de la floresta del Parque cercano y la suma de otros árboles y arbustos que aportan más riqueza vegetal al entorno. Se trata del Palmeral de las Sorpresas, concebido por el arquitecto Jerónimo Junquera, que se asoma a una estación marítima de cruceros para pasajeros en tránsito, el Museo del Puerto y el Aula del Mar. Cuando las obras concluyan, serán cuatro los jardines y seis las plazas que acogerán todas clase de actividades lúdicas.

Pero en el muelle 1 -Paseo de la Farola- las cosas no marchan tan bien, sino con lentitud cansina y hasta con el hallazgo de restos arqueológicos de un antiguo puerto del XVIII, de tal forma que las obras de un aparcamiento de tres plantas ideado para la esquina con el Paseo de los Curas están paradas, como otras tantas en la ciudad. En esta área deberán ubicarse, si se logra la correspondiente financiación, locales comerciales, de restauración y un edificio para uso cultural.

En otro orden de cosas, pocas ventajas tiene una crisis económica de la magnitud de ésta, pero alguna hay, por ejemplo la bajada de los precios de los puntos de atraque de los puertos deportivos de la provincia que, además, cuentan con la competencia de otros cercanos en el Algarve portugués o en la costa norte marroquí, también de Gibraltar por la depreciación de la libra frente al euro. Según fuentes del sector, la ocupación es de un 70 u 80% frente al porcentaje de hace sólo dos años, que era del cien por cien. Además, muchas embarcaciones no han salido a navegar este verano, ahorrando los propietarios el combustible; otros no se compran el barco y se nota en el número de matriculaciones y en el movimiento de los astilleros.

Pero donde realmente marchan mal las cosas es en el transporte de contenedores: por primera vez tras 30 años seguidos de crecimiento, en 2009 las cosas no serán así, según se desprende del primer semestre. El tráfico portuario ha caído en España un 16,96%. Pese a estos datos, el transporte marítimo resiste mejor la crisis que el aéreo o el terrestre, así que cabe imaginar cómo está la situación en éstos.

También suceden fenómenos desacostumbrados: las compañías propietarias de los superpetroleros, por ejemplo, podrían rechazar carga en los próximos meses salvo que las tarifas vuelvan a ser rentables. A principios de año, nada más y nada menos que la naviera danesa Maersk dejó atracados en distintos puertos ocho de sus barcos al entender que algunos trayectos no eran rentables. Los ingresos descontados los costes del combustible al embarcar crudo de Oriente Medio son negativos.

Frontline, con sede en Singapur, ha ordenado a sus buques navegar más lentamente para ahorrar combustible y conseguir cargas que sí sean rentables.

Desde Málaga no podemos verlas pero, al otro lado del Estrecho, brillan las grúas de TangerMed, una señal de la voluntad de Marruecos por hacerse sitio en el Mediterráneo. Este puerto, que inauguró su primera terminal en julio de 2007, registra ya un tráfico de un millón de TEUS -contenedores de 20 pies- al año. Pero cuando las instalaciones estén a pleno funcionamiento, TangerMed podría llegar a los 8,2 millones de TEUS. Si así están las cosas ahí enfrente, el Puerto de Málaga ha conseguido que Maersk se comprometa a aumentar el movimiento de contenedores. Los próximos meses prometen más emoción.

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