Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Lo que emerge y lo que cesa

Al hablar de pérdidas patrimoniales, los jurídicos suelen sumar a las pérdidas propiamente dichas, o daño emergente, los ingresos que se dejan de obtener por el suceso concreto, o lucro cesante. Lo que se pierde más lo que se deja de ganar. Con efectos negativos y difíciles de calibrar sobre la economía española, la de Cataluña se verá sacudida desde la piel a las entrañas si el proceso independentista sigue adelante. La intervención política de la comunidad autónoma catalana que finalmente acometió ayer el Gobierno central no arreglará a corto plazo el deterioro, sino al contrario. Las pérdidas de Cataluña son emergentes: huida de empresas, caída del turismo, parálisis de la compraventa de casas, reducción drástica del consumo en grandes cadenas de distribución, por no mencionar la millonada de dineros públicos empeñada en una apuesta política a la que -niña de los ojos del independentista- no le ha faltado ni gloria. Pero también hay lucros cesantes, y muy importantes, tanto o más que los daños emergentes que hemos citado como ejemplos. Éstos son de momento coyunturales (como ustedes saben, coyuntura es la forma ilustrada con que los economistas llamamos a la situación).

El ejemplo más llamativo de lucro cesante por mor este viaje a ya veremos dónde es la probable pérdida de la nueva sede de la Agencia Europea de Medicamentos por parte de Barcelona. Ironías de la vida comunitaria: la agencia debe abandonar Londres por el Brexit, y sería hilarante que se trasladara a una ciudad que muchos de sus habitantes querrían ver fuera de España y, por tanto y durante un tiempo al menos, fuera de la Unión Europea. Amsterdam, sede informal de los medicamentos de la risa y los ojos rojos, parece que pillará el regalo al rebote: el regulador de los medicamentos trasladaría -hubiera trasladado- a Barcelona a las 897 personas de su plantilla, hubiera creado economías y empleos indirectos y otros efectos sede, como la mejora del nivel educativo, cultural y, en general, social de la ciudad. Era la mejor posicionada. Los empleados deseaban vivir en Barcelona -bella, culta, cosmopolita, con buen clima, magníficamente ubicada- mejor que a ninguna otra de las 19 candidatas. El Gobierno español ha estado leal y ha participado con empeño en la presentación de candidaturas esta semana. Barcelona era la única que contaba con un edificio que pueda ubicar los cuarteles general de la agencia (el Edificio Agbar, acrónimo de Aguas de Barcelona, empresa global que, por cierto, se ha marchado a Madrid. Emerge la pérdida, cesa la ganancia).

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