Editorial

Las españolas se tallan

EL estudio antropométrico patrocinado por el Ministerio de Sanidad sobre el peso y las medidas de más de diez mil españolas, representativas del conjunto de la población femenina, ha dividido en tres nuevos tipos la morfología del cuerpo femenino, a los que se ha otorgado nombres poco convencionales: diábolo, cilindro y campana, en los que se encuadran, respectivamente, el 39, el 36 y el 25 por ciento de las mujeres españolas. Aparte de la curiosidad científica y sociológica -por ejemplo, la estatura de la española ha crecido dos centímetros y medio en los últimos veinte años-, el estudio tiene una finalidad práctica de interés colectivo. La evidencia de que el 86 por ciento de las españolas mantienen parámetros de relación entre estatura y peso plenamente saludables contrasta con el hecho cierto de que hasta un 41 por ciento manifiestan encontrarse con problemas, siempre o a veces, para encontrar prendas de su talla. Además, los problemas de anorexia de muchas adolescentes y su relación con la moda más extendida han llevado al ministerio a proponer, sobre la base de este estudio, un nuevo sistema de tallaje para las prendas de vestir, en el que los actuales números genéricos serían sustituidos por unos códigos de cuatro vectores (altura, pecho, cintura y cadera) que permitirían a la mujer encontrar la ropa más adecuada y mejor adaptada a su cuerpo. El tallaje actual data de 1972, es decir, no se corresponde con la morfología de la española actual ni, por supuesto, se adapta a las necesidades individuales, que en el mundo actual tienen un nivel de exigencia superior al de entonces. Es de esperar que el principio de acuerdo al que llegaron las autoridades de Salud y Consumo con los fabricantes textiles y los creadores de moda en enero del año pasado den paso ahora a negociaciones que concreten las medidas a adoptar. Será un pacto beneficioso para los empresarios del sector, para la salud general del país y para millones de mujeres que ahora se sienten mal comprando una ropa que no termina de adaptarse a lo que ellas necesitan y buscan.

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