Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Somos nación

Un Estado federal es un Estado cohesionado, de lealtad mutua; la nación de naciones es una ameba, una Bélgica, un no país

Algún día habrá que plantarse y dejar de jugar a esta fábula de la liebre y la tortuga. Y es que da toda la impresión de que, con tal de no quedarnos muy atrás, estamos dispuestos a asumir la identidad de quienes nos sacan la delantera. Si alguna vez Cataluña llega ser nación, ¿Andalucía también lo reclamará? Los andaluces formamos parte de una nación que se llama España, pero en virtud de ciertas singularidades reclamamos, y se consiguió, una cuota muy alta de autogobierno. El Estatuto nos define como comunidad histórica. ¿Aspiramos a más? ¿Es cierto que Andalucía no debe ser como las demás, sino como la que más? No lo parece. En todos los estudios de opinión, la inmensa mayoría de los andaluces se considera tan español como andaluz, está contento con el actual Estado de las autonomías y no aspira a que su Gobierno tenga mayores cuotas de autogobierno. ¿Para qué? Con que funcione mejor la sanidad y la educación -es decir, con que estén mejor financiadas- yo al menos me conformo, y creo que ése es el sentir mayoritario.

A lo largo de esta mimética carrera, un tanto acomplejada, hemos llegado a trasmutarnos en el pensamiento del otro, y a veces sentimos al Gobierno de España -al que también elegimos en las urnas- como un ente colonizador, contrario a nuestros intereses. No nos perdemos nada si la gestión de las prisiones sigue siendo del Estado y si las fuerzas de seguridad se mantienen a las órdenes de Madrid, del mismo modo que la asunción de la administración de la Justicia por parte de la Junta no ha significado ni cambio ni acercamiento de los tribunales a la ciudadanía. Siguen estando donde tienen que estar.

Cuando la Constitución y los poderes de ella emanados acaben con esta rebelión de la república catalana, habrá que negociar muchos asuntos de encajes y autogobiernos, pero también habrá que hablar de los mecanismos de cohesión del Estado y de la lealtad de las comunidades con el poder central (o federal). Eso es un Estado federal, lo de la nación de naciones de Pedro Sánchez y el nuevo Ferraz es un engendro que sólo contribuiría a otra suerte de Bélgica, un no país, una ameba confederal, cuyo único destino estaría marcado desde el principio: la segregación. Claro que Andalucía consiguió su consideración de nacionalidad histórica en su nuevo Estatuto, pero el camino a seguir no debe ser el de perseguir otra vez a Cataluña y al País Vasco -Galicia es un convidado- en su escapada del Estado, sino fortalecer a éste como salvaguarda de la igualdad de sus ciudadanos.

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