La tribuna

Jesús Aranda Camuñas

El primer tiro en la frente

ESTA desafortunada frase, "el primer tiro se lo hemos pegado en la frente", la escuchó un joven militante socialista entre los 330 delegados que nos reunimos el pasado sábado 7 de junio en el congreso provincial extraordinario del PSOE de Málaga. Caminaba don Salvador, el omnipresidente, y esto escuchó con asentimiento del que pretende ser el secretario general de todos los socialistas malagueños, y "candidato a dedo", el señor M. Á. Heredia, que lo iba diciendo bien alto para que se le escuchara por el hotel donde se celebraba el congreso. El congreso de un partido, no sobrado precisamente de jóvenes, tras la extraña "rescisión de militancia" que días antes se dio a muchos de ellos de forma un tanto oscura para que les cuadraran los números a algunos.

No había preocupación por ser ésta la única provincia andaluza donde el PSOE volvió a la confrontación abierta con dos candidaturas. Lo normal es que quien se siente en mayoría sea generoso por intentar integrar a quien cree que es minoría y le tienda la mano. No, aquí se buscó abiertamente la confrontación para aniquilar al contrincante que debería ser el compañero. Sé que es una frase hecha lo del tiro en la frente, igual que puede ser una frase hecha que alguien diga que le va a pegar a su mujer, o que los negros son de tal o cual forma. Pero ni en privado ni en público se deben decir frases violentas, sexistas o xenófobas. Quien así obra dice poco (o mucho) de sí mismo.

Y mira por donde, en una situación muy difícil, con presiones y amenazas muy fuertes. Sin que la parte contraria conociera con antelación suficiente siquiera quienes eran los delegados que componían el censo electoral del congreso, sin permitir tampoco que intervinieran los que proponían cada candidatura para explicarla.

Negar la palabra en un congreso de un partido político que tanto ha hecho por la democracia parece irreal, pero así fue. Se votó si se hablaba o no se hablaba y entre aplausos de los vencedores, se negó la palabra a los perdedores… y a ellos mismos, que por lo visto no tenían nada que decir. Sólo eso de "a votar, a votar… que hay que terminar pronto". Olvidando que el PSOE es el partido que siempre apoya a los más débiles, a los más desfavorecidos de la sociedad, a los que sólo tienen la fuerza de su palabra y sus ideales, que no es poco. A los "perdedores" como diría un compañero.

Acaba de ganar Obama cuando parecía que la ganadora era Hillary Clinton. Todos recordamos que seguro ganaba Almunia pero los militantes decidieron que fuese Borrel. Y, por supuesto, ahí está José Luis Rodríguez Zapatero, quien con la ayuda de María Zambrano y muchos otros militantes socialistas tan idealistas, como lo fue la veleña y universal pensadora, le ganó limpiamente a Bono. Cosas de la democracia, cuya regla fundamental es que aquel que convoca unas elecciones las puede perder. Incluso en el PSOE de Málaga.

Un partido político como el PSOE es un lugar donde acudimos libremente a defender unos ideales, no a buscar o acaparar puestos en la Diputación o en cualquier otra institución. Donde a un bombero se le debe pedir que sea un buen profesional, no que se afilie para tener más votos a nuestra disposición. Es un lugar donde hay miles de militantes y, por tanto, la dirección debe trabajar por la convivencia interna, el consenso, el sumar iniciativas, hacer equipo, ver en los diferentes puntos de vista algo que enriquece y no ver al otro como el enemigo que se debe aniquilar.

Pues aquí estamos, un 36% de la militancia, en situación muy difícil, que hemos dicho que esto va mal. Que elecciones tras elecciones, esto va peor. Que la gestión de las comisiones ejecutivas federal y regional del PSOE hay que aprobarlas y aplaudirlas porque José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves han vuelto a ganar las elecciones generales y autonómicas. Pero habrá que decir que Málaga ha ayudado poco a ello. ¿O no lo decimos? Habrá que decir lo que es una evidencia: que estamos ante un fin de ciclo que no se puede estirar más de forma artificial.

La respuesta que se da es que el mismo grupo de dirigentes, cada vez más reducido, se atrinchera, cambian a la secretaria general por otro de ellos y a seguir cuatro años más. Los ciudadanos nos han dicho que el PSOE de Málaga necesita cambios en profundidad que nazcan de la militancia. Que se oiga la voz de los militantes y se plantee una nueva estrategia. Y los dirigentes actuales del PSOE de Málaga al no ser capaces de cohesionar la organización, ni ser capaces de sintonizar con el electorado, deberían dar un paso atrás porque aquí debemos estar para servir, no para servirnos y los ciudadanos lo han dicho claro y alto: Málaga necesita una alternativa socialista.

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