Gallardón afirma que el PP "no busca nada para sí ni para sus dirigentes"

  • El alcalde de Madrid sale al paso de las acusaciones de los socialistas y hace una defensa de la política en la calle frente a la del PSOE, que "sólo piensa en el poder"

Llegó como lo hacen las estrellas de cine. El coche lo dejó en la misma puerta de entrada al recinto, se apeó luciendo sonrisa y, arropado por sus anfitriones, enfiló el largo pasillo al aire libre que conducía a la sala. Pero no había ni alfombra roja, ni le esperaban el agobio de una nube de flashes ni tampoco el esplendor de los grandes eventos, pues se trataba de un acto sin la repercusión de los grandes mitines. El PP de Sevilla elegía a los presidentes de los 11 distritos de la provincia, y fue allí donde arribó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el gran referente del municipalismo de los populares.

Y es que el acto que ayer se celebró en el Hogar Virgen de los Reyes de Sevilla fue un canto a los viejos mitines de la Transición que se organizaban en escuelas, fábricas o en plena calle, sin los excesos de ahora. Todos los elementos evocaban aquella etapa: un centro de servicios sociales como sede, un auditorio reducido pero entusiasta, sentado en sillas de plástico, y las puertas del salón abiertas para el libre paso de los asistentes. El propio Gallardón se encargó de invocar ese modo de hacer política a lo largo de su intervención, en la que intercaló constantes guiños a esa etapa, a la que se refirió como la de la "generación de nuestros padres", con ataques a su rival del PSOE, que acusa a los populares de vínculos con la corrupción a cuenta de la investigación del juez Baltasar Garzón que, según algunas revelaciones periodísticas, implicarían a aforados de su partido.

"Quieren desdibujar la realidad, presentarnos como no somos, situarnos en posiciones de intransigencia de las que estamos profundamente alejados", dijo nada más arrancar, dirigiéndose expresamente a los medios. "A todos esos les pido que miren esta convención, que miren cómo se puede hacer un partido no desde el poder sino desde la calle, no de arriba a abajo sino de abajo a arriba; somos el partido más cercano a los ciudadanos", sentenció.

La única alusión directa a esas acusaciones lanzadas desde el PSOE se produjo cuando aseguró que su formación "no busca nada para él ni para sus dirigentes". El resto de su intervención fue una apología de la política en la calle, ahora que las maquinarias electorales de los partidos se vuelcan en las nuevas tecnologías en detrimento del contacto directo con el ciudadano. Una política que identificó con la que practican los socialistas, "la de los despachos".

"Qué lejos está ese partido distante, frío y del poder (PSOE) de los discursos que hacían hace 20 o 30 años, cuando decían que representaban al pueblo", aseguró. "El PP no está en los despachos, sino en la calle", dijo. "Hay dos formas de hacer política: pensar el día de las elecciones que ganar es la meta y que se ha alcanzado el objetivo, o que ese día no termina nada, que empieza todo, y que lo primero es cumplir los compromisos". "Al PSOE lo único que le preocupa es el poder por el poder", remató.

Ante este escenario, abogó por la "rebeldía intelectual", ya que "no puede haber nadie contento con que crezca el paro". Su alocución fue también una exaltación de su profesión, que ensalzó con fervor por la capacidad que tiene para "transformar" la realidad.

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