Personajes con sabor

Antonio Meliveo: Música en la ciudad del paraíso

  • El compositor y productor musical acude a nuestra cita en el Kaleido Port

Antonio Meliveo (a la derecha) en el restaurante Kaleido Port. Antonio Meliveo (a la derecha) en el restaurante Kaleido Port.

Antonio Meliveo (a la derecha) en el restaurante Kaleido Port. / Paco Menjivar

"Málaga , tierra justa y de justos / jardín salado de eterna primavera / vivir en ti es un privilegio / vivir contigo es el sueño de cualquiera…".

He elegido este trozo de un poema de mi creación, compuesto con motivo del Día de Andalucía, para dedicárselo a nuestro invitado de hoy y como homenaje a su más que demostrado malagueñismo. Y Málaga, su Málaga, quiso hacerse presente y nos regaló un día de excelsa primavera, de luminoso Lunes Santo que nos llevó en volandas durante todo el encuentro. Antonio Meliveo, el hombre que otea la bahía, el gánster tímido -como le denomina su querido amigo Antonio Soler- no requiere de más presentación.

El RESTAURANTE

Interior del Kaleido Port. Interior del Kaleido Port.

Interior del Kaleido Port. / Paco Menjivar

El día, como decía antes, se presentó cálido y luminoso, de primavera malagueña. El muelle uno del puerto de Málaga era un hervidero de propios y extraños que paseaban con la mirada puesta en el azul de las aguas del puerto y la bahía. Y todo ello lo disfrutábamos desde el lugar estratégico donde nos encontrábamos sentados en el restaurante Kaleido Port donde Fátima Peña, su directora de marketing y relaciones públicas nos tenía todo preparado. Fuimos recibidos de manera efusiva por su gerente general, Jesús Fortes. En seguida nos pusimos en manos de Juan Luis Villalba, jefe de sala y coordinador de todo lo que allí se cuece, y del chef Rodrigo Herrera, quien no dejó de sorprendernos a lo largo del encuentro. Más adelante se los narro, ahora vamos con nuestro invitado.

EL INVITADO

Antonio Meliveo. Antonio Meliveo.

Antonio Meliveo. / Paco Menjivar

Es Antonio Meliveo, para quien no lo conozca, un tipo bragado en mil batallas, con las alforjas cargadas de recuerdos - de todo tipo- y con un interés especial por las cosas bien hechas. Pero por encima de todo es un hombre directo y sincero, entusiasta de la vida. Su vida ha transcurrido entre el teatro, donde comenzó toda su carrera, el cine y la música. Como él mismo manifiesta: "yo no me dedico a la música, me dedico al cine".

"Mi carrera se forjó realmente a partir de una carambola, pero a lo largo de mi vida jamás he esperado a que me llamen para realizar un trabajo. Si no hay trabajo yo lo creo". Después de una afirmación de este tipo procedente de una persona que ha ganado premio nacionales e internaciones, que ha sido nominado hasta en tres ocasiones a los premios Goya, que ha tenido todos los reconocimientos posibles y sobre todo el respeto y admiración dentro y fuera de su gremio, uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero. Nuestro encuentro pasó a convertirse a partir de ese instante en una clase magistral sobre la vida, de su vida.

"Cuando hago música, cuando creo una nueva composición, es posible que solo la vea yo, en mi mente, en mi conciencia, pero luego todos la sienten. La música de cine existe mucho antes que el propio cine. Estaba contenida dentro de la opera de la que soy un gran amante". Preguntado por si siente profeta en su tierra, su respuesta aclara cualquier tipo de dudas: "He sido un profeta en mi tierra, pero con mucha suerte (siempre antepone la suerte ante cualquier de sus logros). Pero hay que tentarla -a la suerte- continuamente, tampoco es que las cosas salgan solas. Logré cumplir mi gran sueño, es más, me sobrepasó. Vivimos en una ciudad llena de talentos. Yo fui de los que decidió quedarse e intentar abrirse su futuro aquí, pero muchos otros tuvieron que marcharse. En mi época el teatro estaba muy apoyado políticamente porque representaba la libertad y la vanguardia. Estaba todo por hacer. Me considero un privilegiado, vivo en la ciudad del paraíso haciendo y viviendo de aquello que me gusta. Sí, mi sueño me ha superado". Por fin le pregunté por su relación con las instituciones malagueñas. "Me encanta que me preguntes eso porque no quiero hablar especialmente de música, o de mi carrera, quiero hablar de política cultural. La verdad es que la administración local no me tiene muy en cuenta. ¿Sabes? Málaga es la ciudad de los museos, pero no de la cultura viva. A mí me interesa la gente que crea, que hace cultura viva. Lo de los dinamizadores de cultura me parece un verdadero camelo.

LA COMIDA

Uno de los platos del Kaleido Port. Uno de los platos del Kaleido Port.

Uno de los platos del Kaleido Port.

Ya había transcurrido un buen rato de conversación y dado cuenta de una buena copa de un blanco extremeño, Habla de ti, de lujo, cuando Juan Luis Villalba nos presentó dos entradas excepcionales: sashimi de atún marinado en soja y aceite de sésamo y unos callos de bacalao realmente espectaculares. Tras escanciar un poco más de vino continuamos con nuestra interesante charla. " Cuando analizamos los datos estadísticos, en lo relativo a cultura, el 70% del presupuesto general se consume en mantenimiento del patrimonio. Pues bien, del 30% restante, de nuevo mas o menos el 70% se gasta en gestión, por lo que la cantidad que queda para proyectos, ayudas, etc.. es irrisoria. ¿Entiendes mi frustración? ". La mirada de Antonio se muestra escrutadora, como queriendo leer, alcanzar a descifrar los pensamientos ajenos. Su discurso es una continua reflexión y, por qué no, denuncia. "Empecé muy joven, pero gracias a dedicar mucho tiempo al estudio y a mis ansias de saber, me atrevía a meter mano a todo. La música de cine la aprendí de forma autodidacta. Entonces no se impartían clases de cómo aplicar la música al cine…". Es esta una de las labores que en la actualidad alterna con sus tareas de composición, la de dar conferencias y cursos sobre la música y el cine. De nuevo Juan Luis Villalba nos propone un nuevo plato, en esta ocasión arroz con crujiente de algas y salmonete. Un plato exquisito lleno de texturas y sabores. Ahí le expresamos nuestra primera felicitación al chef Rodrigo Herrera. A continuación, y acompañado ahora por un exquisito tinto, Habla número 16, de la misma bodega, tomamos cochinillo al estilo de Kaleido, uno de los platos estrellas de la casa. Después de unos minutos degustando la sabrosa comida, continuamos hablando de las bandas sonoras que lanzaron al éxito a Antonio Meliveo: Solas, Plenilunio, El camino de los ingleses, Fufitivas, Gnisenau, la serie Padre Coraje y un larguísimo etcétera. "Una película en la que la música se antepone a la imagen, el guion, incluso al trabajo de los actores…". Es una obra maestra, le interrumpí con suficiencia. "No, -me respondió con una medio sonrisa dibujada en su rostro- es una película fallida, incluida la propia música. En el cine todo debe estar armonizado y la música ser un elemento más y actuar como hilo conductor...".

Uno de los platos del Kaleido Port. Uno de los platos del Kaleido Port.

Uno de los platos del Kaleido Port.

Como siempre hago, le pregunté por un sueño a realizar. Durante unos segundos estuvo mirando al mar que brillaba con más intensidad si cabe con los rayos del atardecer que sesteaban sobre las aguas del puerto. " Mi sueño es que mis hijos tengan trabajo en la profesión que aman -Paula, actriz, Victor fotografía e iluminación-. Y como mis hijos toda una generación de jóvenes que merecen un futuro más digno...". Pues dicho queda.

Para cerrar tan especial comida, nos fue presentado un postre hecho ex proceso: crujiente de chocolate y frambuesa con merengue flambeado. Un verdadero manjar. Poco antes de marcharnos saludamos y felicitamos al chef Rodrigo Herrera por su magnífico trabajo. Felicitación que desde aquí hago extensiva a todo su equipo.

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