Comida amenizada por la sinfonía del agua

  • En la Serranía de Ronda es posible degustar los mejores platos de comida tradicional de la zona, mientras nos acompaña el inconfundible sonido del agua

Molino del santo

La Serranía de Ronda está llena de restaurantes situados en pequeños municipios o en parajes naturales de gran belleza. Uno de estos casos es el Molino del Santo, un complejo situado en la barriada Estación de Benaoján junto al nacimiento de esta localidad, lo que le confiere un atractivo muy especial. En sus salones y su terraza es posible degustar los mejores platos de comida tradicional de la zona, mientras nos acompaña el inconfundible sonido del agua al bajar en cascada junto a las paredes de este restaurante, que encauzan este torrente de agua en su vertiginoso descenso para buscar la desembocadura en el río Guadiaro.

El majestuoso paraje natural, rodeado de frondosa vegetación, está unido a los platos elaborados en los fogones de este veterano restaurante, que cuenta ya con 24 años de experiencia, desde que el matrimonio británico formado por Andy Chapell y Pauline Elkin decidiesen dejar las clases para emprender su aventura empresarial en España.

Ubicado sobre un viejo molino de viento, en su restaurante se puede disfrutar de una amplia carta, confeccionada por su jefa de cocina, Reme Palacios, que lleva 24 años al frente del restaurante, y que es uno de secretos de su éxito.

Ofrecen para iniciar la degustación un surtido de ibéricos, un plato inevitable en un municipio donde sus chacinas son mundialmente conocidas. Seguidamente, como primer plato recomiendan unas habitas con tacos de jamón, virutas de bacon y manzana. Para los amantes de la pasta sugieren unas cintas salteadas con gambas, mejillones, setas variadas y perfumes asiáticos.

Una vez llegado el segundo plato, se puede optar por seguir con las recetas tradicionales o pasar a platos calificados como vegetarianos. Entre los primeros destaca la dorada con cebolla confitada, judías verdes y puré de zanahoria o la carrillada de cerdo con emulsión de patata y charlota glaseada. En cuanto a los segundos, la cazuela de berenjenas gratinadas es uno de los platos preferidos por aquellos que se decantan por algo más ligero.

Llegados los postres, hay que decantarse entre una leche frita con salsa de naranja y brandy o un Crême Brulle con frambuesas, de la que no quieren descubrir su receta y retan a probarla. Entre el inconfundible ruido del agua, el canto de los pajarillos o la fina lluvia, se puede poner fin a la degustación con una distendida charla mientras un café ameniza el ambiente, cuidado al mínimo detalle y donde la naturaleza tiene una gran presencia, incluso en sus ventanas, adornadas con margaritas naturales.

En el camino hacia la Estación de Benaoján, donde se encuentra el restaurante que hoy recomendamos, se localiza la conocida Cueva del Gato, cuya entrada podemos visitar si el nivel del agua nos permite cruzar el río Guadiaro después de las últimas lluvias.

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