Doce años con agua de cubas

  • Unas 40 familias viven pendientes del nivel de sus depósitos para hacer las tareas diarias La empresa no ha realizado el enganche a la nueva red que lleva casi tres años finalizada

En pleno siglo XXI, a pocos minutos del municipio del Valle de Abdalajís, unas 40 familias y 6 ganaderías tienen que recurrir todavía a llenar depósitos de almacenaje de agua con cubas o recurrir a sus propios vehículos, en la zona es habitual ver los maleteros repletos de botellas de diferente tamaño, para poder contar con el preciado líquido elemento en sus viviendas.

La situación se vuelve mucho menos comprensible después de que la Junta de Andalucía haya realizado una importante inversión para llevar una nueva conducción hasta las puertas de casas y granjas y el Ayuntamiento haya procedido a la instalación de los contadores individuales para controlar el consumo. No obstante, un problema burocrático, es la versión oficial que le dan a los vecinos que pocos se creen a estas alturas, hace que la empresa pública Agua de los Verdiales siga sin realizar el enganche que permitiría el paso del agua y que los problemas de abastecimiento se acabasen en la zona.

Los afectados se enfrentan cada vez que bajan sus reservas a la odisea de conseguir encontrar a un tractorista que tenga cuba y esté disponible para realizar un transporte, algo que no siempre es fácil. De hecho, ayer, cuando este periódico visitó la zona, el tractorista que estaba previsto que acudiese a abastecer una de las viviendas avisó diciendo que no podía acudir, por lo que los afectados tuvieron que recurrir a buscar a otro tractoristas que pudiese estar libre en ese momento y quiera desplazarse al lugar, ya que se trata de una zona de pendiente y con accesos complicados a algunos de los depósitos, por lo que no todos están dispuestos a jugarse el tipo en estas maniobras.

La rocambolesca situación hace que los vecinos tengan que vivir mirando a sus depósitos a diario para saber qué pueden hacer y qué tareas tienen que quedar la otro día. Así lo explica con acento propio de una foránea residente en la zona, Demelza Dows, "estamos en un país de la Unión Europea, pero parece que estamos que un país del tercer mundo, es una pesadilla diaria".

Demelza dice que se trata de vivir diariamente pendiente del agua, un asunto que tomar mayor gravedad cuando se trata de personas de avanza edad, que tienen más problemas para solucionar sus cuestiones de abastecimiento. Además, Demelza recuerda cómo hace casi tres años al quedar el carril en muy malas condiciones por una tormenta estuvieron casi tres semanas sin que los tractores les pudiesen llevar agua.

Y mientras relatan sus peripecias y limitaciones a la hora de utilizar agua, para beber la tienen que comprar de botella, entre los vecinos crece la incredulidad y creen que debe algún otro motivo que no es el burocrático para que definitivamente puedan abrir el grifo sin tener que realizar una visita a los depósitos a comprobar su nivel.

Francisco Romero, Andrés Castillo, Nicolás Muñoz o Mariluz ponían voz a la incredulidad y coincidían en calificar de "incomprensible" lo que está ocurriendo con este año. En el último de los casos la situación se agrava, ya que se trata de una joven que tiene dos hijos pequeños, lo que complica todo un poco más.

Los afectados están convencidos de que hay alguna razón oculta por la que ya no tienen agua: "Suena muy raro, solo hace falta darle paso", dice Nicolás, que recuerda el dinero público gastado en este tema y la responsabilidad que tienen aquellos que han actuado en este proyecto para que termine de culminarse y estos fondos de los andaluces no terminen, literalmente, tirados y enterrados en mitad del campo.

Ante la incomprensible situación, los afectados y el propio alcalde de el Valle de Abdalajís, Manuel Castillo, han dado un ultimátum que finaliza el 15 de julio, fecha prevista para iniciar un encierro y una huelga de hambre si el problema persiste.

Paradójicamente, el tractorista que ayer acudía a la zona es el concejal de aguas del municipio, Francisco Javier Pérez, que se mostró rotundo al señalar que "no pueden estar esperanzados a una cuba de agua".

Mientras tanto, las ganaderías de rosalejo, aunque tienen un defectuoso conexión de agua con muchas fugas, también suspiran por la nueva conducción. De hecho, en algunos casos el agua solo llega durante la noche a las granjas para llenar los depósitos.

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