Fuengirola da marcha atrás y prohíbe ahora el 'botellón'

  • Las quejas de los vecinos de la plaza Theresa Zabell consiguen hacer oír sus quejas contra estas concentraciones nocturnas

No habrá más botellones, a menos no con autorización municipal, en Fuengirola. La Junta de Gobierno Local lo ha acordado así para dar respuesta a las reiteradas peticiones vecinales recibidas en los últimos años mostrando el malestar de los residentes debido, principalmente, al exceso de ruido y a las dificultades para descansar durante la noche.

El Ayuntamiento de Fuengirola acordó en 2006 dar autorizar a quienes solicitaran hacer botellón en la plaza Theresa Zabell, donde se concentra la mayor parte de los jóvenes, principalmente los fines de semana. Desde entonces, las quejas vecinales se han ido sucediendo de manera continua, hasta el punto de ser trasladadas al Defensor del Pueblo Andaluz para intentar zanjar esta problemática.

Pero no ha sido hasta ahora cuando el Ayuntamiento ha decidido retirar el permiso y prohibir esta práctica con el objetivo de garantizar la buena convivencia, quedando terminantemente prohibido a partir de hoy en todo el término municipal, según el acuerdo alcanzado por la Junta de Gobierno Local. Con esta iniciativa, el Consistorio se equipara a otros municipios limítrofes y ciudades, las cuales ya habían limitado la posibilidad de hacer botellón en la vía pública. Además, con la decisión adoptada se pretende garantizar la seguridad y el tráfico del lugar, dado el volumen de personas que se concentraba en la plaza, que en ocasiones ha llegado a superar las dos mil.

Las quejas habían llegado también a las redes sociales, donde un vecino de la zona muestra desde su vivienda varios vídeos en los que puede verse a una plaza atestada de gente y el ruido que sube hasta su balcón. El "derecho al descanso" de unos contra el "derecho al ocio" de otros le ha llevado a denunciar públicamente la actitud "pasiva" de la administración local hasta la fecha, así como el estado en el que amanece la plaza, "llenas de botellas, bolsas de plástico, orines y excrementos humanos".

En otro orden de cosas, El Ayuntamiento ha renovado el alumbrado del paseo marítimo, que ya dispone de iluminación LED, para reducir el consumo y cuidar el medio ambiente. El consumo eléctrico anual hasta el momento era de 120.000 euros y con esta modificación se estima que pueda ser de 20.000 euros, es decir unos 100.000 euros menos, según los datos ofrecidos por el concejal de Playas, José Sánchez.

Para ello, se han sustituido un total de 322 focos instalados a lo largo de todo el paseo marítimo, los cuales tienen una garantía de al menos siete años y un tratamiento contra el salitre para evitar que se deterioren por la cercanía del mar.

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