Padres denuncian una reducción de clases de apoyo a sus hijos

  • Quoniam sollicitudo storalis vera est causa, qua Ecclesia movetur ut id quod fideliterLos docentes especializados tienen que repartirse entre el colegio y el instituto

Los padres de 33 alumnos con dificultades para el aprendizaje del instituto Gonzalo Huesa de Ronda han denunciado la pérdida de horas de apoyo que están sufriendo sus hijos desde el inicio del curso escolar. Esta situación se debe a la obligación del equipo de profesores especializados de impartir también clases en el colegio Juan Carrillo, donde existen otros seis alumnos con problemas de aprendizaje.

Entre los afectados se encuentran 18 jóvenes con algún tipo de discapacidad, mientras el resto son hiperactivos o tienen sobredotación, por lo que necesitan clases específicas para poder estar a la altura del resto de sus compañeros de clase, algo que hacen dos profesores de Pedagogía Terapéutica y un orientador.

La decisión de compartir equipo entre ambos centros fue comunicada a finales del mes de septiembre, sin que por el momento se haya producido una respuesta de la Delegación Provincial de Educación a las quejas de los padres, y la petición de explicaciones del propio instituto, según relataron varios padres.

Por ello, ayer se concentraron a las puertas del centro educativo como primera medida de protesta, ante lo que consideran una callada por respuesta de la Administración educativa, que únicamente les ha indicado que una reunión con sus responsables para tratar este asunto podría demorarse un mes.

"No es solución para ninguno de los centros", indicaba Ana González, que lamentó que los mensajes de los políticos sobre la integración de las personas con discapacidad y la igualdad de oportunidades se queden en palabras.

Además, el problema no radica únicamente en tener que compartir un mismo equipo entre dos centros, y es que los profesores afectados tienen diferentes cargos administrativos, lo que también les resta tiempo para impartir sus clases. En concreto, los horarios de clases son tan reducidos que algunos alumnos reciben 2 horas semanales de refuerzo y 45 minutos de logopedia, lo que consideran insuficiente para que puedan llevar el ritmo de sus clases normales.

"Las personas que lo necesitan no pueden perder la ayuda, porque tienen derecho a tener las mismas oportunidades", señalaba María Ruiz, madre de uno de los alumnos afectados.

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