Peces garra rufa, los podólogos naturales que se alimentan de células muertas

  • El centro Beauty Al-Andalus de Fuengirola se convierte en el primero de Andalucía en ofrecer este tipo de tratamiento

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Originarios de las cuencas termales de Kangal (Turquía), los peces garra rufa se han introducido en salones de belleza de varios países con la función de podólogos naturales que se alimentan de las células muertas de los pies y mejoran la suavidad y la circulación de los mismos.

Sus propiedades fueron descubiertas a finales del siglo XIX por un bañista con psoriasis que observó mejoras en la piel tras nadar en las citadas aguas, según ha relatado el propietario de Beauty Al-Andalus, Manuel Corrales, quien asegura ser el primero de Andalucía en ofrecer tratamiento con estos peces.

La peculiaridad del footspa de este salón de estética ubicado en la localidad malagueña de Fuengirola reside precisamente en los peces garra rufa, que también nadan en hidromasajes de centros de Madrid y Guipúzcoa y se diferencian de la especie china Chin Chin Yu al no tener dientes y, por tanto, no causar daños en la piel.

La dificultad para conseguirlos es otra característica propia de estos peces turcos, ya que -según cuenta Corrales- fueron protegidos por el gobierno de su país por miedo al peligro de extinción y sólo pueden conseguirse a través de un criador de Holanda, país que junto con Alemania cubre con seguro médico el tratamiento con garra rufa.

"Está indicado para personas con psoriasis, eccemas y sequedad en la piel", ha explicado Corrales, quien asegura que la sensación de introducir los pies en el agua habitada por un millar de estos peces es similar a la del burbujeo de un jacuzzi, al realizar éstos pequeños masajes con su boca.

La sesión de spa con peces garra rufa se inicia con un lavado de pies para eliminar cualquier resto de cremas y productos químicos que puedan dañar a los peces, quienes viven en una pecera con cuatro filtros que purifican 500 litros de agua cada veinte minutos.

El siguiente paso es sumergir en el agua los pies y aguardar a que estos animales acuáticos de no más de cinco centímetros de longitud se posen sobre ellos y los cubran casi por completo, una espera que no suele durar ni una milésima de segundo.

Tras treinta minutos de indoloros cosquilleos, la piel de los pies está lista para un masaje con crema hidratante que llega hasta la dermis, al quedar los poros totalmente limpios.

Así lo ha asegurado la esteticista encargada de aplicar el tratamiento, Silvia Maracci, quien agrega que no sólo se logra mejorar la calidad y textura de los pies al eliminar todas las células muertas, sino también ayudar a la circulación de las piernas.

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