Tostones y buñuelos en armonía con Halloween

  • Cientos de personas participan en la fiesta que se desarrolla en el barrio de San Francisco

Tostones de castañas, buñuelos, anís, café y Halloween. Una mezcla nada habitual, en ocasiones enemigos, que se hace realidad en el barrio de San Francisco cada noche de la festividad Todos los Santos. El milagro lo obra un grupo de vecinos que desde el año 1998 decidió iniciar la actividad, aunque en sus orígenes la idea era muy diferente, ya que pretendían lograr que los tradicionales tostones de estas fechas no se perdieran. Por aquel entonces, una de las fiestas norteamericanas por excelencia, aunque de origen celta, ya comenzaba a empujar y en convertirse en una opción para muchos vecinos, en especial, los más jóvenes.

Hoy en día es todo lo contrario, en este popular barrio rondeño cientos de personas acuden cada año a participar en una de las tradiciones andaluzas, comer buñuelos preparados por las manos expertas de un grupo de mujeres y los tostones hechos a fuego lento sobre las ascuas de la candela. Incluso los turistas que pasan por la zona se suman la fiesta.

Eso sí, desde el principio se observa que Halloween está presente, y es que algunos de los asistentes van disfrazados. Brujas, esqueletos andantes y calabazas ya están en la coqueta plaza que acoge la actividad. Y es que los propios organizadores decidieron conjugar hace cuatro años ambas tradiciones, organizando primero la degustación y luego abrieron un pasaje del terror que es representado por otro grupo de vecinos.

Mientras los personajes se preparan en una sala interior, en el exterior el fuego sigue tostando castañas y los peroles no paran de recibir las círculos de masa con un agujero en el centro que darán forma a los buñuelos una vez que son fritos. En los barreños esperan 50 kilogramos de masa donada por panaderías, que darán para hacer cientos de buñuelos que son acompañados con café o anís, lo que ayuda a mitigar el frío que ya se deja sentir con fuerza en la noche rondeña, a pesar de la ausencia de lluvias y las temperaturas altas durante el día. "El cafelito se agradece casi más que los buñuelos", dice una de las personas que acaba de llegar a zona de entregar tras esperar un buen rato en la cola.

La unión de ambas fiestas cuenta con el respaldo de los asistentes y algunos dicen no entender la guerra entre defensores y detractores, ya que, según dice "cuando yo era pequeño ya nos hacían calabazas y las encendíamos esta noche, y de eso hace muchos años". Mientras tanto, los organizadores se felicitan por el éxito de su iniciativa, al tiempo que agradecen a los vecinos y empresas que aportan los productos su apoyo. "Pepe pone las castañas, Roque el anís, las panaderías la masa y así vamos", explica Antonio López, uno de los veteranos en la organización de estas actividades, que han comenzado a recibir el apoyo de jóvenes que se han implicado en la organización.

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