Lo antiguo que no pasa de moda

  • Dos comercios de Marbella ofrecen a precios asequibles artículos cuya fabricación se remonta a otros tiempos

A Mar le hubiera gustado vivir en la década de los treinta, cuarenta o cincuenta del siglo pasado para lucir el estilismo de las mujeres de entonces, a las que caracteriza por "ir bien vestidas, muy femeninas, tocadas con guantes y faldas de lápiz". En un intento de recuperar el tiempo, abrió hace ocho meses en Marbella una tienda de segunda mano especializada en artículos vintage, a los que define como "lo antiguo que no pasa de moda, lo que nunca se devalúa". En su establecimiento se pueden comprar por precios asequibles ropa y complementos cuya fabricación se remonta a otros tiempos y cuyo valor, en algunos casos, es incalculable. "Una vez vendí una capa heredada de la marca Dior de los años treinta", señala.

Mar reivindica los productos vintage por la calidad en la elaboración. "Las cosas buenas que se hacen en la actualidad no tienen nada que ver con las cosas buenas que se hacían entonces. Ahora todo son manufacturas. Antes, un artesano tardaba dos días en fabricar un bolso. La gente valora eso, por eso el vintage gusta cada vez más a más gente", explica. Una razón similar aporta Richard Zizzi, que regenta junto a su esposa, Amanda, un establecimiento de ropa, muebles y objetos de decoración de estilo vintage: "Los productos están muy bien hechos y con clase. Las piezas empleadas en la fabricación de un reloj, por ejemplo, trasmiten una energía especial a quien lo lleva. La moda vintage siempre tiene calidad y estilo y es para siempre".

Ambos comerciantes coinciden en señalar la versatilidad de la moda vintage. "Te permite mezclar lo antiguo con lo nuevo. Por ejemplo un bolso de piel de cocodrilo con un traje de Chanel", propone Richard. "A mí me encanta mezclar prendas antiguas con ropa actual", añade Mar, que destaca la importancia que tienen las marcas en las ventas de textil de segunda mano: "Las cosas de Louis Vuitton se venden con gran facilidad. Channel es una marca fetiche total. Dior es también muy importante en el sector".

El auge de los establecimientos de segunda mano de ropa vintage en España es un fenómeno reciente. Antes de abrir sus respectivos negocios, ambos comerciantes visitaron los países en los que este tipo de establecimientos son más frecuentes. Richard, que empezó la actividad en el 2000, señala que la venta de ropa de segunda mano goza de mucho éxito en Alemania. Mar recuerda los numerosos mercadillos al aire libre que se organizan en Londres y define a los italianos como "grandes peleteros" y a los franceses como "los número uno en moda". "En España nos inclinamos más por lo virgen, por lo nuevo", observa.

Las nuevas tecnologías han ayudado a los comerciantes ha divulgar sus mercancías. Mar afirma que contacta con muchos clientes a través de su página web, www.marbellachicvintage.com. Richard añade al portal de su establecimiento en internet, www.dejavumarbella.com, una "atención especial para tratar a los clientes como personas y como gente con tarjetas de crédito".

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