La ayuda más cercana

  • Los profesionales de la Unidad de Tratamiento de Benalmádena asisten a 21 familias con menores en situación de riesgo

Muchas familias atraviesan altibajos y a veces es necesaria la ayuda de profesionales cualificados para salir adelante. La última iniciativa creada para poder hacerlo en el municipio de Benalmádena es la Unidad de Tratamiento Familiar, que depende directamente de la Concejalía de Bienestar Social y que trabaja desde el mes de junio de 2007 a pleno rendimiento. Este equipo está compuesto por dos psicólogas, una educadora y una trabajadora social. Son cuatro profesionales volcados por completo en su trabajo que hacen que la unidad esté completa. Tanto, que si la población de Benalmádena aumentara, sería necesario crear otra.

El área de acción de estos profesionales es bastante amplia, puesto que tratan a menores que se encuentran en una situación de riesgo, tanto social como emocional, o que van a volver a vivir con sus familias, lo que se conoce como reunificación. Sin embargo, una de las características más comunes es que la mayoría de ellos proceden de entornos desestructurados. "Las unidades de trabajo social, hasta el momento, hay tres en el municipio, nos presentan a las familias y nosotros les mostramos el trabajo que hacemos; muchos se acercan creyendo que ofrecemos recursos económicos, pero nosotros ofrecemos ayuda a un nivel mucho más profundo", explica la trabajadora social Ana Álvarez.

Muchas veces, aunque independientes, las terapias comparten horario con el objetivo de hacer ayuda lo más amplia posible: "En el caso de la educadora, ella es el nexo entre los centros educativos y nosotros; queremos que las familias no vean estos asesoramientos como una intromisión, sino que ellos se conviertan en sujetos activos para solucionar sus problemas", detalló la psicóloga del grupo, Susana Barragán.

Pero ese asesoramiento no sólo se centra en el menor, ya que se ofrecen terapias de pareja, pautas de comportamientos y educacional e, incluso, ayuda para gestionar los distintos recursos que se ofertan desde el área de Servicios Sociales.

Sin embargo, según explican los miembros del grupo, muchas veces cuando la situación es extrema, y si las terapias no ayudan a solucionar los problemas, los casos son derivados a la Fiscalía de Menores.

En la actualidad son asesoradas 21 familias, aunque el equipo puede tratar hasta un total de 30 cada año. Ahora, para hacer su trabajo mucho más independiente, el equipo de profesionales se trasladará a una nueva sede en la céntrica calle de Las Flores, espacio que compartirán con el primer punto de encuentro para padres divorciados, que por decisión judicial no pueden acercarse a sus parejas, aunque disfrutan de la custodia de los niños. Sin duda, todo es poco para hacer que niños y adolescentes se sientan seguros y protegidos en su entorno familiar.

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