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Los candados de la discordia

  • El Ayuntamiento expresa su preocupación por el impacto visual que generan estos objetos en el Puente Nuevo · Brigadas municipales los retiran cada 15 días

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Los llamados candados del amor van camino de convertirse en una pesadilla para el mantenimiento del Puente Nuevo de Ronda, uno de los monumentos más visitados y transitados de Andalucía. Hace más de un año que aparecieron los primeros colgando de alguna de las rejas de sus balcones de forja y desde entonces son cientos los que se han enganchado a las mismas. No obstante, y lejos de ser una moda puntual y pasajera, las parejas continúan dejando constancia física de su amor y este asunto ha comenzado a convertirse en un serio problema para la imagen de este monumento, aunque no a todos les disgusta.

Algunos turistas lo ven como una forma "graciosa" de expresar el amor entre las parejas y dejar constancia de ello tras un viaje romántico por la Ciudad Soñada, como la definió el poeta Rainer María Rilke. "Debe ser muy romántico sellar el amor aquí", decía ayer una turista a ser preguntada por qué le parecía el hecho de que hubiese candados colgando de los balcones de Puente Nuevo rondeño. Parece que dejar muestra del amor sobre el abismo está de moda y son muchos lo que no se resisten a hacerlo.

Mientras tanto, los responsables municipales ya han expresado su preocupación en varias ocasiones ante esta tendencia, que, aunque no supone un riesgo para la conservación en sí del monumento, sí que supone un notable deterioro de la imagen visual. En especial, si continúan acumulándose candados sin que nadie los retire. De hecho, ya han sido varias las intervenciones de las brigadas municipales para retirar los candados que han sido colocados con anterioridad. Y todo hace indicar que este tipo de actuaciones de forma periódica será la manera más afectiva de luchar contra una tradición que se ha extendido por diferentes ciudades del mundo.

De momento, tras unos meses con poca presencia, parece que el periodo navideño ha sido una época propicia para la formación de parejas o visitas a la ciudad, que se ha reflejado en un considerable aumento del número de cierres metálicos que han sido colocados. De hecho, en alguno de los balcones que pueden contar más de una treintena de ellos en diferentes puntos del mismo.

Desde el Ayuntamiento de Ronda reconocen que poco pueden hacer para impedir que se cuelguen este tipo de elementos, y centran todos sus esfuerzos en las retiradas periódicas. "Cada quince días se suelen realizar una actuación para eliminar estos cierres", explica el delegado municipal de Cultura, Daniel Harillo, que lamenta que esta tradición de origen italiano esté siendo copiada en la ciudad. De hecho, los operarios municipales tienen orden de que cada vez que observen un número considerable de candados procedan a su retirada. De este modo, la permisividad con ellos parece que seguirá siendo cero.

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