La unidad canina vigilará el menudeo de droga en las cercanías de los colegios

  • Los perros participarán también en el desarrollo de cursos para jóvenes en materia de sensibilización y prevención del consumo

Los dos pastores alemanes y el pastor belga que integran la unidad canina de la Policía Local de Estepona ya tienen su primera misión: evitar el menudeo de droga en el entorno de los centros educativos de la localidad. Hoy mismo se estrenarán en su papel de perros-policía acompañados por su guía canino al que próximamente se sumará otro agente más y un vigilante al objeto de poder sacar el mayor partido posible a estos animales que están preparados para desarrollar tareas de vigilancia tanto estática como dinámica, así como para realizar labores de defensa y localización tanto de personas como de sustancias estupefacientes y explosivos.

La puesta en marcha de esta nueva unidad, según explicó ayer el alcalde, David Valadez, no supondrá ningún desembolso para las arcas municipales ya que los perros "son propiedad de uno de los agentes de la Policía Local, Francisco Vera, por lo que el Consistorio se ahorra los 20.000 euros que supondría contar con estos animales". De hecho, solo uno de los nuevos agentes de la Policía Local de Estepona está valorado en unos 10.000 euros. Al valor económico del cachorro, Valadez añadió "el coste que supone adiestrar y mantener a estos animales durante los dos años necesarios para que puedan desarrollar su labor".

Además de trabajar en la erradicación de la venta de droga en los entornos escolares, estos tres perros también participarán en el desarrollo de cursos para jóvenes en materia de sensibilización y prevención de drogas. Del mismo modo, está previsto que patrullen por las calles del centro histórico durante el horario comercial y que se conviertan en una pieza clave para el desarrollo de controles preventivos e incluso uno de ellos estará preparado en breve para trabajar en la búsqueda y localización de personas tanto en espacios abiertos, como en caso de que se produzca el derrumbe de un edificio o una catástrofe natural.

Según explicaron ayer desde el Ayuntamiento, la vida útil de trabajo de los perros policía es de unos seis años, por lo que se procede a la elección de los ejemplares "a muy temprana edad siendo aptos tras pasar múltiples pruebas en las que se analiza principalmente su salud, su equilibrio emocional, sus aptitudes innatas y su carácter, tanto para la obediencia como para el trabajo".

Ayer mismo, durante su presentación en sociedad, pudo verse lo que estos animales son capaces de hacer. Hoy, volverán a convertirse en una estampa habitual en las calles de la localidad y sobre todo, en algo más que en una herramienta de trabajo para los agentes de la Policía Local.

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