De ladrón de iglesias a buen samaritano

  • Eric 'El Belga' pinta y cede un cuadro a unas religiosas para recaudar fondos

Hay relaciones que marcan la vida y giros inesperados por los que se puede viajar del cielo al infierno. O al contrario, como Eric Van Den Verghye, más conocido como Eric El Belga. Fue considerado el ladrón de iglesias más importante del siglo XX. A él le atribuyen el robo de cientos de obras sacras en el nordeste de España y ahora ha decidido crearlas para recaudar fondos para la construcción de la Casa Residencia de las Hermanas del Buen Samaritano en Nerja. Ayer visitó a las religiosas junto a su esposa, Nuria Gutiérrez de Madariaga, para entregarles una obra suya para que sea subastada.

Pero no es la primera vez que Eric colabora con esta congregación de Nerja. Su proximidad a ellas se inició hace muchos años a través de la hermana Purificación, cuando cayó enfermo. Fue ella quien le atendió durante meses en su domicilio, un acto que El Belga siempre le ha agradecido y que no sabe cómo pagar. De algún modo, esa deuda también se vuelve redención con las Hermanas del Buen Samaritano que dedican todo su esfuerzo a la atención de personas mayores y convalecientes.

Hace seis años, en Navidad, Eric les entregó La Madonna de Lucca, una obra realizada por él mismo para que fuese subastada y recaudar fondos. Se obtuvieron 1.502 euros. La hermana Purificación agradeció entonces su gesto y exaltó "la magnífica relación que mantenían y el buen corazón del pintor".

Ahora, la congregación vuelve a contar con el apoyo del que fuese el más prolífico ladrón de iglesias y conventos. Ha donado un óleo del Dios Baco, una tabla de pino antigua de 60 por 40 centímetros que, aunque todavía no tiene precio de salida, podría llegar a los 4.500 euros, según la estimación del propio autor.

La obra será presentada oficialmente en el salón de plenos del Ayuntamiento de Nerja, en un acto organizado por la Plataforma Pro-Construcción de la casa de las Hermanas del Buen Samaritano. Allí se espera la presencia de Eric Van Den Verghe, el ladrón generoso que, de algún modo, devuelve a las religiosas lo que algún día se llevó bajo sagrado.

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