De profesión, pastor

  • Alumnos aprenden las técnicas del oficio en una escuela caprina de Casares

Antonio volverá en pocos días a la serranía de Huelva, donde reside desde que hace algún tiempo dejó su Jerez natal. Allí tratará de montar una ganadería de cabras. "Depende de cómo la enfoques, es una actividad que puede tener futuro", señala. No será su primer trabajo en el campo. Antes ya ejerció de guarda forestal y cosechó las huertas. "La vida en la ciudad es falsa. La naturaleza me gusta más", añade. Mario, un hortelano de Madrid que reside en la vega de Granada, planea algo similar. Dentro de dos semanas, cuando concluya su formación, volverá a casa, donde compaginará el mundo de la agricultura con el de la cría de cabras.

Antonio y Mario son dos aprendices de pastores que realizan prácticas en una explotación caprina de Casares. Antes pasaron por Casabermeja, donde estudiaron la teoría. Los dos son alumnos de la segunda edición de la Escuela de Pastores, que se organiza en Málaga. La primera se celebró en Granada y estuvo dedicada a la ganadería bovina. "A ver si hay una tercera. De momento, está en el aire", apunta Mario. En el curso, de cinco meses de duración, ambos pupilos han aprendido a obtener "la mayor producción y el mejor rendimiento" de las reses. "Hemos hecho desde preparar la paridera hasta ordeñar a las cabras y el pastoreo", explica el hortelano madrileño. La fábrica de lácteos producidos con leche de cabra anexa a la explotación les permite también iniciarse en la elaboración de quesos.

La posibilidad de trabajar en la transformación de la leche ha hecho que la Junta de Andalucía, administración que financia la iniciativa, haya elegido al apero casareño como uno de los enclaves de la provincia en el que realizar las prácticas del curso. "Los alumnos se ejercitan también en la fábrica de quesos. De esta forma, cerramos el ciclo de producción de las cabras. Aquí aprenden desde amamantarlas a transformar la leche que ordeñan. Los aprendices hacen vida como cualquier otro empleado de la explotación", pone de manifiesto Juan Ocaña, responsable de la explotación y tutor de Antonio y Mario. Por sus instalaciones ya han pasado cuatro alumnos, tres chicos y una chica.

Mario y Antonio aprenden en la actualidad a atender una paridera caprina. En ella, atienden a las especies recién nacidas, velan por su seguridad o cuidan su alimentación, entre otros trabajos. Después tocará adentrarse en las labores de ordeño y pastoreo. La última etapa será la transformación de la leche. Juan confía en que el proyecto evite que desaparezca una forma de entender el campo como es el pastoreo. "Cada vez se pierde más. Hay poco relevo para las personas que se jubilan en este oficio, uno de los más antiguos que existe", lamenta. "Para desarrollar esta actividad hay que nacer ganadero. Se trata de un trabajo muy sacrificado que hay que hacer cada día y cuyo beneficio no es muy grande. Es fundamental que te gusten los animales", concluye el ganadero.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios