Científicos de la UPO emplean nanopartículas de oro y plata contra tumores

  • Con este tratamiento se pretende ataacr al tumor maligno y evita dañar las células sanas.

El equipo de científicos de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) que dirige la profesora Ana Paula Zaderenko desarrolla un proyecto que tiene por objetivo dirigir fármacos hacia cierto tipo de tumores cancerígenos, usando para ello nanopartículas de oro y plata.

Con la aplicación de esta técnica se pretende que el tratamiento ataque al tumor maligno ignorando al resto de las células, ya que la mayoría de los fármacos utilizados para ello destruyen tanto a las tumorales como a las sanas.

Las células sanas, que al igual que las tumorales se multiplican muy rápido, se ven dañadas por el tratamiento convencional, desencadenando efectos secundarios como náuseas y vómitos, dificultades para la alimentación, caída del cabello y astenia, entre otros.

Desarrollo de Nanopartículas para Nuevas Terapias Selectivas Contra el Cáncer es su nombre y está financiado por la Fundación Progreso y Salud, de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

La responsable del proyecto ha indicado que uno de los "grandes retos" de la investigación en cáncer es conseguir encontrar pequeñas diferencias entre células sanas y tumorales que permitan enviar selectivamente el fármaco allí donde resulte necesario.

Los expertos de la UPO trabajan con una serie de receptores relacionados con el factor de crecimiento epitelial y que en las células que conforman determinados tipos de cáncer se encuentran con mayor presencia de la habitual.

"Las nanopartículas de oro y plata ofrecen la ventaja de poder ser utilizadas como plataformas multifuncionales, es decir permiten la unión de múltiples agentes de interés biomédico", ha apuntado Zaderenko.

Esta capacidad multifuncional hace posible que la nanopartícula transporte, además del agente terapéutico, otros como agentes de direccionamiento o permeabilizantes de la membrana, que permiten dirigir el fármaco a su sitio de acción de forma selectiva o introducirlo dentro de la célula si la actividad del medicamento lo requiere.

El siguiente reto planteado por este grupo de investigación es el de unir las nanopartículas, además de con el anticuerpo, con hebras de ADN de interferencia capaces de silenciar determinados genes.

De esta forma se busca inhibir tanto la proliferación como la supervivencia de las células tumorales, deteniendo su crecimiento sin que esto afecte a otras células sanas.

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