Crece el estigma frente a la depresión crónica en el trabajo

  • Uno de cada cinco personas reconoce que no trabajaría con alguien que sufre depresión

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Los hombres mayores tienen más probabilidades de ver la depresión negativamente, incluso yendo más allá casi uno de cada cinco personas dicen que no trabajaría con alguien que sufre depresión, según investigadores de la Universidad Nacional de Australia.

La investigación, publicada recientemente en la revista BioMed Central, pone de relieve la necesidad de programas dirigidos a reducir los niveles de estigma asociado a la depresión. El trabajo fue realizado por Kathy Griffiths, director de la Unidad de Investigación sobre Ansiedad y Depresión del Centro para la Investigación de Salud Mental, y los profesores Helen Christensen y Anthony Jorm de la Universidad de Melbourne, Australia. Para llegar a las conclusiones tuvieron en cuenta la opinión de seis mil adultos australianos, entre ellos algunos con depresión, para investigar y comparar sus propios niveles de estigma personal, la actitud negativa hacia una persona tiene depresión; y el estigma percibido, que describe las actitudes negativas que una persona cree que otros tienen para con la depresión.

El autor principal del informe dijo que los resultados fueron un paso importante en el diseño de programas para tratar la depresión y frenar los estigmas. "Este es el primer estudio para investigar de forma sistemática los predictores de estigma personal entre las personas con altos niveles de síntomas depresivos", dijo. "Los estigmas personales fueron mayores para los hombres, los que tienen menos educación, los nacidos en el extranjero. Además, nuestro estudio demostró que el estigma, aunque muchos sectores de la sociedad creen que no está tan extendido, sigue siendo un problema. Por ejemplo, nada menos que uno de cada cinco australianos dice que no trabajaría con una persona con depresión. "Ya sabemos que el estigma es una causa importante de preocupación para las personas que sufren de depresión, pero hasta ahora no se ha hecho mucho por examinar estos aspectos. Nuestro trabajo es fundamental para el éxito del diseño y la focalización de los programas que aborden las actitudes negativas del público hacia las personas con depresión y ayudar a reducir el estigma que sienten. "Recomendamos el desarrollo de programas específicos para reducir estos niveles de estigma. Un buen lugar para empezar podría ser con los hombres, las personas mayores, aquellos con menor nivel educativo y los nacidos en el extranjero", dijo aludiendo a los perfiles que más intolerancia presentaban en su estudio. El estudio también reveló que las actitudes hacia la depresión, difiere poco entre las áreas regionales y las principales ciudades. "Es interesante, aunque a menudo se asume que las personas de las zonas rurales tienen actitudes más negativas con desórdenes mentales, no encontramos ninguna diferencia entre el estigma en zonas rurales o en grandes ciudades", dijo.

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