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Depresión y ansiedad, ¿por qué se producen?

  • La depresión afecta en España al 4%-5% de la población y es una de las primeras causas de discapacidad. Cerca de un 15%-20% de la población sufre algún trastorno de ansiedad al año.

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LA mayoría de alteraciones que se producen en nuestra salud mental, encajan perfectamente dentro de lo que se denomina el modelo de vulnerabilidad-estrés. Esto explica perfectamente porqué un despido laboral puede desencadenar depresión o ansiedad con alteraciones del sueño, de manera desigual en las personas y no en todos los casos. 

La vulnerabilidad está muy relacionada con la genética de cada uno. Es decir la transmisión de los caracteres heredados de padres a hijos. Esto indica que existe un componente hereditario y familiar en la enfermedad mental. En este sentido se ha comprobado que la incidencia de depresiones entre familiares de paciente deprimidos supera a la de sujetos no emparentados con depresivos. Pero si no existen factores desfavorables, la enfermedad puede no manifestarse en varias generaciones. El estrés es un fenómeno adaptativo de los seres humanos que permite su supervivencia y un desempeño eficaz en muchas esferas de la vida. Es decir, tener un cierto nivel de estrés es imprescindible para funcionar correctamente. Lo dañino es un exceso y falta de control sobre éste. La forma de manejarlo dependerá de las habilidades cognitivas y afectivas de cada individuo, su personalidad, su autoestima y el apoyo sociofamiliar con el que cuente.

Por otra parte rasgos de personalidad como la mala capacidad de adaptación, baja tolerancia a la frustración, el pesimismo, la falta de confianza, la actitud hipercrítica o la pasividad pueden predisponer de manera importante a la aparición de ansiedad o depresión ante cualquier situación de mínimo estrés. Es importante poseer la introspección necesaria para descubrir la naturaleza de nuestro ser interior y conocernos mejor a nosotros mismos, con nuestras fortalezas y debilidades.

Las etapas de nuestro ciclo vital, problemas judiciales, laborales o económicos, cambios ambientales o en el patrón de nuestras relaciones interpersonales son los principales estresantes psicosociales existentes. Por ejemplo la pérdida de un ser querido es uno de los acontecimientos más estresantes de la vida y desencadena una respuesta emocional llamada duelo. Reacción que entre un 10-15% de los casos se puede complicar con un estado depresivo, dependiendo de múltiples aspectos personales y culturales. En otras situaciones de importante carga genética y antecedentes familiares puede surgir por ejemplo un trastorno depresivo o de ansiedad sin claro factor estresante previo identificado. La depresión afecta en España al 4%-5% de la población y en la actualidad es una de las tres primeras causas de discapacidad en el mundo. En el año 2030, según estimaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) se convertirá en la primera causa. Esta tendencia se debe fundamentalmente a varios factores como el incremento de la edad media en la población, el nivel de estrés y crisis económica que invade nuestra sociedad actual y el aumento de consumo de sustancias tóxicas. El Ministerio de Sanidad publicó en enero un informe sobre utilización de medicamentos antidepresivos en España durante el período 2000 a 2013 y concluyó que el uso de estos fármacos se ha incrementado en un 200%.

En relación a los trastornos de ansiedad son las enfermedades mentales más comunes y entre el 15% y el 20% de la población española sufre un episodio cada año. Además pueden asociarse en ocasiones con trastornos depresivos, existiendo alteraciones comunes entre ambas enfermedades. Junto a las benzodiacepinas, el consumo de otros fármacos hipnóticos sigue aumentando, representando un incremento del 57,4% en España durante el período 2000 a 2012, según datos de la Agencia Española del Medicamento.

Son tres los factores que influyen en este aumento progresivo del uso de psicofármacos: El primero, seguir con el tratamiento incluso cuando ya ha finalizado la fase de mantenimiento indicada por miedo a sufrir una nueva recaída y a pesar de las advertencias del médico. En segundo lugar, el paciente tiene metas muy ambiciosas que no va a lograr alcanzar con su medicación, por ejemplo la completa desaparición del estrés asociado a los problemas cotidianos de la vida general. Por último, el abuso de medicación con benzodiacepinas y/o algunos hipnóticos conducen a la aparición del fenómeno de tolerancia. Esto quiere decir que el organismo de manera progresiva necesita más cantidad del fármaco para que éste sea eficaz.

En resumen debemos reflexionar sobre el hecho de que medicalizar todos los sentimientos negativos no es favorable ni para el sujeto ni para la sociedad, apreciándose en los últimos años una tendencia a tolerar menos el sufrimiento. Debemos tener en cuenta que una serie de estrategias generales de salud preventiva como consultas de forma precoz con el médico ante la primera aparición de síntomas, actividades de psicoeducación sobre el uso racional de fármacos en la población general, mayor empleo de la psicoterapia como método de tratamiento o uso de técnicas de relajación o medidas de higiene del sueño de forma profiláctica disminuirían considerablemente el consumo excesivo de psicofármacos.

La próxima entrega de Tú médico responde estará dedicada al tabaquismo y se publicará el 5 de septiembre.

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