Plaguicidas en alimentos, bajo control

  • La rigurosa normativa y la vigilancia en comercios, mercados y fronteras evita que productos con residuos no permitidos lleguen al consumidor. Los análisis cubren desde grandes superficies a puestos fronterizos.

La cada vez más rigurosa normativa europea y las crecientes medidas españolas de vigilancia y control están consiguiendo que los residuos de plaguicidas en alimentos no supongan en la práctica un problema para los consumidores. De las 1.568 muestras analizadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) en el último ejercicio con balance cerrado de 2009, apenas 23, el 1,47%, registraban niveles superiores al LMR o Límite Máximo de Residuos permitido. Ese tope lo marca la Unión Europea desde 1990. Y toda la normativa en materia de residuos quedó armonizada en 2008 en la UE, donde la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en inglés) es la "responsable única e independiente de su evaluación, para asegurar la transparencia". Así lo subraya Victorio Teruel desde la Subdirección General de Gestión de Riesgos Alimentarios de la Aesan -organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad-, quien considera ese mecanismo una "garantía de seguridad alimentaria" y, de rebote, al asegurar las mismas condiciones comerciales a los países miembros, una "garantía del mercado único".

De hecho, como apunta Jesús Martín desde la Subdirección General de Coordinación de Alertas Sanitarias y Programación del Control Oficial de la Aesan, el porcentaje de muestras con residuos de plaguicidas superiores al nivel autorizado ha sido mayor entre los productos alimenticios con origen en terceros países (6,2%, nueve muestras de un total de 146) que entre los de origen nacional y comunitario (1%, apenas 14 de las 1.412 muestras analizadas).

La investigación alcanzó a 115 productos (34 procesados, 19 de origen animal y 62 tipos de cereales, frutas y hortalizas) y se centró en 514 plaguicidas (un 10% más de los 467 del año anterior). Los alimentos en los que se detectaron plaguicidas en niveles superiores al LMR permitido fueron frutas frescas o congeladas (piñas, manzanas, peras, plátanos, uvas de mesa, mandarinas y melocotones) y hortalizas frescas o congeladas (calabacines, coliflores, pimientos, acelgas y lechugas).

Las muestras, que además de productos alimenticios de origen vegetal y animal incluyeron alimentos infantiles, se dividieron también según un doble criterio de vigilancia y de seguimiento, en este caso para extremar la precaución cuando existía sospecha por infracciones previas. De las 82 muestras de este capítulo, cuatro (4,87%) presentaban residuos por encima del LMR. La vigilancia normal cubrió 1.486 muestras, y 19 (1,27%) superaban el nivel permitido. Así y todo, precisa Martín, algunos de esos alimentos podrían consumirse sin mayor peligro al existir cierto "margen de incertidumbre" sobre la superación de los límites fijados.

El control es estricto y exhaustivo, y cubre tanto el ámbito nacional -muestreo en mercados centrales, almacenes, grandes superficies y comercios minoristas- como los puestos de inspección fronterizos y puntos de entrada en el territorio español. El primero lo realizan las unidades autonómicas de control oficial y el segundo el departamento de Sanidad Exterior. Y, como remacha desde el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino el subdirector general de Medios de Producción, Luis Francisco Orodea, se inscribe en una estrategia comunitaria que hace de la UE "uno de los sistemas más garantistas para el medio ambiente y la salud humana".

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