"Queremos acercar la información técnica al lenguaje de los ciudadanos"

  • Farmacóloga y experta en estadística, asumió el año pasado la dirección de la institución encargada de analizar para el sistema sanitario la utilidad y eficacia de técnicas, tecnologías y medicamentos

La Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (Aetsa) se creó en 1996 para aportar información a la hora de impulsar, adquirir o fomentar el uso de una tecnología o un medicamento en la sanidad pública. Sandra Flores es, con 31 años, una de las responsables de instituciones sanitarias más joven. Previo a su nombramiento se encargó dentro de la agencia del Área de Farmacoeconomía, tras incubar su futuro profesional en el área de Farmacia Hospitalaria del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

-¿Cuál ha sido la actividad de la agencia y qué les diferencia de otras instituciones o equipos que realizan revisiones?

-Es un organismo independiente adscrito a la Consejería de Salud cuya misión fundamental es elaborar informes para ayudar a la toma de decisiones en distintos niveles del sistema sanitario. Lo que hacemos es recopilar toda la evidencia disponible sobre un tema, sintetizarla y ponerla en el contexto de nuestro sistema sanitario. Eso es lo que nos diferencia de las revisiones sistemáticas: en el análisis aportamos elementos propios de nuestro sistema a tener en cuenta. Los informes deben ayudar a tomar decisiones sobre un tema cualquiera: un sistema de organización, un medicamento, un recurso... Además hay otras actividades. Cuando no existen demasiadas evidencias, la agencia debe crearlas, como coordinador de, por ejemplo, los grupos de investigación, que llevan a cabo la cirugía robótica con el Da Vinci. La agencia coordina la actividad de cuatro grupos distintos para poder publicar luego informes sobre la efectividad de la cirugía robótica.

-¿Cómo blindar esta actividad frente a presiones políticas?

-Por decreto en su constitución. Los valores son la transparencia, la independencia, y la rigurosidad. La agencia debe servir al sistema pero no estar a merced del sistema. Realizamos los informes con la evidencia que hay. Rigurosidad e independencia son valores sin los que no se entiende una agencia como la nuestra. La agencia además no obliga o prohibe simplemnete asesora.

-Ha pasado más de una década, ¿Qué cambios ha sufrido la agencia en ese tiempo?

-Con el décimo aniversario, en 2005, se sufre un incremento importante del número de profesionales y de la producción científica, vinculado al diseño de estrategias concretas en el marco del plan general de calidad. Ahora mismo somos 41 profesionales.

-¿Cómo se prioriza el trabajo teniendo en cuenta la ingente cantidad de novedades y evidencias aportadas continuamente?

-Se tienen en cuenta muchos aspectos. Existe una priorización interna marcada por la necesidad de los profesionales. Tenemos en cuenta la carga o prevalencia de la enfermedad para la que es útil la tecnología, el impacto económico o sus resultados en salud. Eso por un lado. También atendemos al Plan de Calidad. Debemos estar alineados al sistema. Las prioridades de Consejería son las prioridades de la agencia. Somos independientes pero formamos parte del sistema. Luego por la propia actividad de los profesionales, tratamos de despejar las dudas que nos plantean. Con la máxima urgencia pero teniendo en cuenta que una evaluación sistemática requiere tiempo.

-¿Realizan evaluaciones de tecnologías para el sector privado?

-No hacemos evaluaciones para el sector privado. Cataluña, por ejemplo, sí lo hace. Son los que más han trabajado esa vía y oferta todos sus recursos a instituciones públicas y privadas. La evaluación de tecnologías para empresas no está en nuestra cartera de servicios.

-¿Cuál es su relación con las agencias de otras Comunidades Autónomas?

-Agencias hay pocas. No todas las comunidades tienen. Todas tienen alguna institución o servicio que realiza esta labor, pero agencias como tales somos siete. Desde 2005 la colaboración ha sido posible por el Instituto de Salud Carlos III, que ha hecho de coordinador. Hay algún proyecto en el que colaboramos las siete, especialmente en lo relativo a tecnologías emergentes.

-¿Por qué la AETSA ha incorporado a su actividad la evaluación de medicamentos?

-Lo hemos hecho recientemente. Fuera de España es muy habitual aunque aquí no es una actividad histórica, pero ahora hemos aumentado esa línea de trabajo en colaboración con el Centro Andaluz de Información del Medicamento (Cadime). De todas formas, los informes del Cadime y de la agencia son distintos. Nosotros evaluamos también la información económica. Usamos información común y, de hecho, concibo la agencia de la mano del Cadime, y también de la mano de las sociedades científicas.

-¿Ese interés procede de una demanda concreta?

-El sistema te demanda más información de los medicamentos. Todos los medicamentos son eficaces y seguros, si no la Agencia Española del Medicamento no los aprueba. Son sistemas maduros, pero existe una demanda para ampliar información.

-¿Consideran que su información es útil a los ciudadanos?

-La gente cada vez demanda más información. Hemos desarrollado un manual metodológico para redactar una versión de nuestros informes para el gran público. Este año se inicia la transformación sistemática. Queremos trasladar la información técnica al lenguaje de los ciudadanos.

-¿Algunos informes han levantado ampollas en sensibilidades profesionales o empresariales?

-Pues casi todos. En el momento en que tu sacas una conclusión y tienes una opinión, eso no puede gustarle a todo el mundo. Quizás los relativos a medicamentos y vacunas o relacionados con terapias alternativas han aportado bastante debate profesional. Un informe que pase sin pena ni gloria, no debe ser muy bueno.

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