La aceituna de mesa podría ser una defensa natural contra infecciones

  • Expertos internacionales se reúnen en la sede de Asemesa para analizar el carácter funcional de la aceituna · El Proyecto Probiolives estudia bacterias lácticas a partir de distintos procesos de fermentación

¿Es la aceituna un alimento funcional? ¿Se puede decir, al igual que en el caso de los lácteos fermentados, que mejora la nutrición y la flora intestinal?; ¿es por tanto una barrera natural de protección frente a infecciones? Éstas son las cuestiones que se pretenden dilucidar con el Proyecto Probiolives cuyos componentes se han reunido estos días en la sede de la Asociación de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, Asemesa.

La aceituna de mesa es un alimento con un alto valor nutricional. Contiene ácidos grasos esenciales, fibras, vitaminas y minerales como el calcio, hierro, potasio, magnesio, fósforo y yodo, pero es que además, podría ser una barrera de protección natural frente a infecciones. Demostrarlo es el reto de un equipo integrado por 27 expertos internacionales que estos días se ha reunido en la sede de Asemesa para compartir los avances obtenidos en el proyecto Probiolives.

Investigadores y técnicos de Grecia, Italia, Portugal, Túnez y España han puesto en común sus avances en unas jornadas celebradas por primera vez en la Asociación de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, entidad que junto a la empresa Jolca y al Instituto de la Grasa (organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC), conforman la delegación española del proyecto. El Proyecto Probiolives consiste en el aislamiento de bacterias lácticas a partir de los diversos procesos de fermentación de aceitunas propios de cada país participante. Tras un primer estudio inicial de identificación y de clasificación, se seleccionarán aquellas que presenten características probióticas. Posteriormente, se aplicarán técnicas de microbiología predictiva para investigar los efectos que las diferentes condiciones de elaboración puedan tener tanto en el crecimiento como sobre la supervivencia de dichos microorganismos. Asimismo, se evaluará la capacidad de éstos para subsistir en condiciones simuladas del tracto intestinal humano. Con ello se pretende desarrollar un producto funcional que contenga en una proporción determinada aquellas bacterias que se hayan seleccionado como apropiadas en base a determinadas características fisiológicas y que presenten propiedades probióticas que sean saludables para el consumidor al reforzar las defensas naturales del organismo.

Como comenta José Manuel Escrig, director-adjunto de Asemesa, "la presentación del proyecto fue en Atenas. Ahora, seis meses después, la reunión que se organiza en España ya cuenta con datos interesantes tras la identificación de las bacterias más óptimas para el proceso". En este sentido, Antonio Garrido, investigador del Instituto de la Grasa y responsable del grupo de investigación español, subraya que "aunque el proyecto acaba de arrancar, los resultados presentados hasta el momento por todos los grupos participantes nos permiten ser optimistas a la hora de alcanzar nuestro objetivo. Lo que pretendemos es demostrar científicamente que las aceitunas podrían cumplir una función similar a la de los productos lácteos fermentados, que, como es ampliamente aceptado, mejoran la nutrición y el equilibrio de la mucosa y de la flora intestinal, barreras naturales de protección frente a infecciones". Como reconoce José Manuel Escrig, si pasados los tres años que dura el proyecto se lograra demostrar el carácter funcional de la aceituna de mesa, los industriales del sector podrían lanzar nuevos productos. "Para Asemesa estas jornadas son una muestra de la apuesta de nuestra asociación por la investigación y el desarrollo. En un escenario como el actual, lanzar nuevos productos en fundamental, ya que nos permiten acceder a distintos mercados y mejorar nuestra posición en el nacional".

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