Los bebés lactantes tardan más en dormir de un tirón

  • La mayoría de los niños suelen desarrollar un patrón de sueño normal sin ninguna clase de ayuda especial

Los niños suelen desarrollar sus hábitos normales de sueño sin ninguna clase de ayuda, al igual que la gran mayoría aprende a caminar o a controlar esfínteres sin entrenamiento de ningún tipo. Durante los primeros seis meses de vida los bebés se despiertan a menudo. El motivo más probable es para asegurar que se les alimenta con frecuencia puesto que su crecimiento es muy rápido.

Esto también favorece el apego pues el contacto piel con piel y la liberación de oxitocina en la madre durante el amamantamiento contribuyen a este vínculo, según explica Ana Martínez Rubio, pediatra de Atención Primaria del Centro de Salud de Camas, Sevilla, en un artículo publicado en el último número de Famiped, la revista electrónica de información para padres de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Martínez-Rubio afirma que "en general, los bebés que toman el pecho tardan más tiempo en establecer sueño prolongado durante la noche, pero las tomas nocturnas son muy útiles para favorecer la prolongación de la lactancia materna. Hay que recordar que la lactancia materna tiene interesantes ventajas para la salud de los bebés y sus madres".

Es importante que también la madre pueda descansar. "Lo mejor es adaptarse al ritmo del pequeño, por supuesto. Si la madre ha optado por acostar al bebé en su propia cama para facilitar las tomas del pecho, conviene que sepa que para disminuir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante el bebé debe estar acostado boca arriba, las mantas o edredones no deben ser pesados, ni cubrirle la cabeza, el colchón ha de ser firme, la temperatura en la habitación agradable (no más de 20-22 grados) y no se debe fumar en la casa". Además, la lactancia materna también contribuye a protegerle de este riesgo.

Si el bebé toma fórmula artificial, posiblemente haga pausas nocturnas más largas. De todos modos, si se despierta, se le puede ofrecer una toma si parece que tiene hambre, pero a partir de los 8 meses se puede probar primero a consolarle con caricias y arrullos o bien ofrecerle agua. Es preferible no encender la luz, ni jugar con el bebé y si es posible, no sacarlo de la cuna.

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