En busca del óptimo desarrollo

  • El Cadis es un centro específico para niños con altas capacidades intelectuales

Descubrir que nuestro hijo es un niño superdotado o con una alta capacidad intelectual suele ser complicado si no se le presta la atención necesaria tanto en casa como en el colegio y sobre todo si confundimos esas señales en su comportamiento. En los niños se descubrirá por ser más hiperactivos de la cuenta, no prestar atención en clase o crear más problemas de lo normal, e incluso sacarán malas notas, mientras que las niñas tratarán de pasar desapercibidas y no destacar entre sus compañeras.

Hay estudios que dicen que entre un 2% y un 3% de la población infantil es superdotada o posee una alta capacidad intelectual, pero sin embargo la gran mayoría no es diagnosticada en ese sentido y no desarrolla su potencial. Para ello existen entidades como el Cadis, un centro pionero en Andalucía dedicado al diagnóstico, intervención y seguimiento de estos niños y niñas.

"Aquí desarrollamos un programa de enriquecimiento cognitivo, emocional y social de niños que poseen las mismas características y que tienen la oportunidad aquí de conocer a otros con los mismos intereses y gustos", explica Teresa Fernández Reyes, directora del Centro Andaluz de Diferenciación e Intervención en Superdotados (Cadis), que cuenta con 70 alumnos matriculados para el curso que ahora comienza y que ofrece sesiones formativas una vez por semana.

Diez años lleva funcionando este centro, cuya prioridad es la detección en los niños de las altas capacidades, además de ofrecer los talleres y sesiones para el desarrollo de sus habilidades, como la lógica, la memoria, la atención y otras de carácter social. "El niño sobredotado es igual que cualquier otro, pero con una capacidad intelectual superior y un funcionamiento mental más rápido, lo que no garantiza un desarrollo social, afectivo y personal igualmente avanzado", comenta Teresa Fernández, que apunta a la disincronía como uno de los problemas que afectan a estos niños, que no es otra cosa que desajustes en el aprendizaje.

Desde el Cadis se afrontan este tipo de situaciones y otras que pueden generar estos niños talentosos, como son las relaciones con sus padres y otros familiares, profesores y compañeros de clase. "Estos niños pueden aportar mucho al subir el nivel educativo y académico", señala la directora del centro, quien sin embargo lamenta que en nuestra sociedad se tienda a rechazar al que destaca. Además existen falsos mitos contra los que tienen que luchar estos formadores y psicólogos, como el que considera a estos niños como genios.

Las características que los definen son las de poseer un coeficiente intelectual por encima de 120 (y los superdotados de 130), un alto nivel de creatividad y un alto nivel de motivación, lo que depara niños con una excepcional capacidad de observación, aprendizaje y memoria, un alto sentido de la ética y una preocupación profunda sobre el mundo que los rodea, además de ser originales, perseverantes y perfeccionistas. Además, con el paso de los años y las estimulaciones necesarias, desarrollan su potencial en algún campo, destacando en la inteligencia matemática, verbal o artística. "Soy partidaria de la detección precoz, para que su potencial esté bien encaminado desde primera hora", apunta Teresa Fernández, directora de este centro de intervención en niños sobredotados.

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