El deporte mejora la capacidad cardiorrespiratoria y la fuerza muscular de niños con fibrosis quística

  • El tipo de ejercicio tenido en cuenta ha sido el pedaleo en bicicleta estática, las carreras en tapiz y juegos aeróbicos.

La práctica del deporte puede mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y el rendimiento en las actividades de la vida diaria de los niños que padecen fibrosis quística, una enfermedad crónica, degenerativa y hereditaria que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo, según revela un proyecto galardonado con las II Ayudas a la Investigación de la Cátedra Real Madrid de la Universidad Europea de Madrid (UEM).

Esta es la premisa de la que parte el equipo de trabajo del proyecto Efectos del ejercicio físico en niños con fibrosis quística, factores genéticos moduladores, cuyo objetivo, según explicó el experto de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UEM Félix Gómez Gallego, es valorar qué tipo de entrenamiento físico lograría esta mejora, si el ejercicio aeróbico o un entrenamiento de fuerza.

Para ello, Gómez Gallego señaló que se ha valorado "escrupulosamente" el tipo de ejercicio más conveniente para cada niño, el cual se ha seleccionado entre un "amplio abanico" de actividades como, por ejemplo, el pedaleo en bicicleta estática, carreras en tapiz y otros tipos de juegos en el programa de entrenamiento aeróbico o máquinas de gimnasio adaptadas para la población infantil que permiten trabajar los distintos grupos musculares, pecho, piernas y abdominales, entre otros, en el caso de la actividad física de fuerza. 

El estudio, cuyos resultados esperan estén disponibles entre los próximos meses de abril y mayo, está siendo desarrollado en el Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid y en el mismo participa un total de treinta niños de entre 4 y 16 años de edad con diagnóstico genético de fibrosis quística.

Una enfermedad crónica, degenerativa y hereditaria

La fibrosis quística consiste en una alteración genética que afecta a las zonas del cuerpo que producen secreciones, dando lugar a un espesamiento y disminución del contenido de agua, sodio y potasio. Esto provoca la obstrucción de los canales que transportan esas secreciones, permitiendo un estancamiento que produce infecciones e inflamaciones que destruyen zonas del pulmón, hígado, páncreas y sistema reproductor principalmente. 

Según indicó la UEM, se trata de una patología grave de tipo evolutivo con una esperanza de vida limitada y que hoy día no tiene curación y que, si se hereda el gen defectuoso de ambos padres se padecerá la patología, mientras que si se hereda un gen normal y un gen defectuoso se es portador sin padecerla pero con la posibilidad de transmitirla a la descendencia. Se estima que la incidencia de la fibrosis quística en España es de un caso de cada 2.500 nacidos vivos, mientras que uno de cada 25 habitantes son portadores sanos de la enfermedad. 

El tratamiento de la fibrosis quística se basa en "tres pilares fundamentales": conseguir una nutrición adecuada, utilizar medicamentos que luchen contra la infección e inflamación respiratorias y realizar con regularidad la terapia física, concluyó la institución.

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