El ejercicio físico practicado de forma regular mejora la salud cardiaca

 Un estudio encuentra que los adultos mayores con la mejor forma física tienen la mitad de probabilidades que los demás de sufrir de insuficiencia cardiaca.

"Los adultos mayores pueden realizar cambios sencillos para reducir su riesgo de insuficiencia cardiaca, como no fumar, hacer una actividad física moderada y mantener un peso saludable", planteó la autora de estudio, Liana Del Gobbo, estudiante doctoral de la Facultad Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, en Boston. La insuficiencia cardiaca es muy común entre las personas mayores, apuntaron los investigadores.

"Una persona de 55 años de edad tiene una probabilidad de tres de contraer insuficiencia cardiaca en el transcurso de su vida", dijo Del Gobbo, y la afección es la principal causa de hospitalización en las personas cubiertas por Medicare, el programa de seguro médico para los adultos mayores de Estados Unidos.

"La insuficiencia cardiaca ocurre cuando el corazón no puede bombear lo suficiente para mantener el flujo sanguíneo y satisfacer las necesidades del cuerpo", explicó Del Gobbo a Health Day. 

La insuficiencia cardiaca puede provocar la acumulación de fluido en los pies y en las piernas, llevando a una dolorosa inflamación. Los pacientes de la afección se cansan con facilidad, y pueden contraer otros problemas de salud.

La dieta condiciona la función de la macrobiota intestinal

El académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina y profesor emérito de Medicina Interna de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Manuel Serrano, ha destacado este martes en Santander que "cada vez hay más evidencias de la importancia de la dieta en la composición genética de la macrobiota -bacterias presentes en el sistema digestivo-" y la mayor diversidad de la composición y presencia de la flora intestinal en las personas delgadas que en las obesas.

Así, ha remarcado que la dieta es "esencial" para modular esa composición porque "una de las cosas más interesantes que se ha descubierto en los últimos años es que la macrobiota intestinal regula mucho las relaciones con todo el organismo" pero que en determinadas condiciones, como con la ingesta continua de grasas saturadas, "se altera la permeabilidad de la membrana celular del intestino".

Estas declaraciones fueron realizadas durante una rueda de prensa con motivo de la celebración de la XVI Escuela de Nutrición Francisco Grande Covián que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, con sede en Santander.

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