El estrés favorece el agravamiento de enfermedades inflamatorias

  • Las respuestas del cuerpo a situaciones de presión emocional afectan al funcionamiento del sistema inmunitario

El estrés puede activar células del sistema inmunitario responsables de algunas enfermedades inflamatorias. La piel proporciona el primer nivel de defensa ante una infección, que actúa no sólo como una barrera física, sino también como el lugar en el que los glóbulos blancos se baten contra bacterias y virus. Las células inmunes en la piel pueden reaccionar en exceso, lo que da lugar a enfermedades de la piel inflamatorias tales como la dermatitis atópica y la psoriasis. El estrés puede desencadenar un brote en los pacientes que sufren de enfermedades cutáneas inflamatorias. Esta cruzada implica la percepción del estrés, el cerebro, el sistema inmune y la piel. Sin embargo, poco se sabe acerca de los medios por los que el estrés agrava determinadas enfermedades.

Investigadores de la Facultad de Medicina de Berlín y la Universidad McMaster en Canadá, explican en The American Journal of Pathology que el estrés puede exacerbar una patológía dermatológica por el aumento del número de células inmunes en la dermis.

En conjunto, estos datos sugieren que el estrés activa las células inmunitarias, lo que a su vez son fundamentales en la puesta en marcha y la perpetuación de las enfermedades de la piel. Tras esta observación, la intención de estos investigadores es evitar que el estrés provoque brotes de enfermedades de la piel mediante el reconocimiento de las personas proclives a padecerlo y la identificación de las células inmunitarias adecuadas para ser objeto de intervenciones terapéuticas.

Por otro lado, en la Universidad de California, Estados Unidos, (conocida como UCLA) otros investigadores han descubierto que la hormona del estrés cortisol suprime las células inmunitarias y su capacidad para activar su telomerasa. Esto puede explicar por qué las células de las personas sometidas a estrés crónico tienen telómeros más cortos. El estudio revela cómo el estrés hace que las personas sean más susceptibles a la enfermedad. Los resultados también tienen potencial para el diseño de tratamientos que puedan prevenir los daños al sistema inmunológico de las personas que sufren estrés a largo plazo, tales como los cuidadores de enfermos crónicos, los miembros de la familia, así como los astronautas, los soldados, los controladores aéreos y las personas que conducen diariamente.

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