La mayoría de expertos desconoce el Síndrome de Piernas Inquietas

  • Entre el 5% y el 10% de la población de entre 18 y 65 años padece esta enfermedad.

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Sacudidas, picores, hormigueo, calor, dolor o pinchazos son algunas de las molestias descritas por los pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas, un trastorno de tipo neurológico caracterizado por una sensación extraña en las extremidades inferiores cuando se está en reposo y que pueden causar dificultad a la hora de iniciar o mantener el sueño.

Según la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (Aespi), el 80% de las personas con esta patología, que afecta entre un 5 y un 10% de la población de entre 18 y 65 años y al 20% de las personas mayores, experimentan movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño. Éstos son sacudidas que se producen con una frecuencia que oscila entre los veinte y los treinta segundos (entre su aparición y desaparición) a lo largo de la noche, a menudo causando despertares parciales que interrumpen el sueño.

"La falta de descanso provoca mala concentración, un cansancio agotador y dolores múltiples", explica Esperanza López, afectada en tratamiento farmacológico desde hace quince años, quien asegura que lo peor es no poder ir al teatro, a un concierto o a cenar por la noche. Sin embargo, Esperanza advierte que de los afectados sólo un 2,5% necesita tratamiento. "A ellos les aconsejaría un horario de sueño estricto, una buena ventilación en la habitación y no quedarse en la cama cuando empiece el dolor".

Entre las causas Alejandro Iranzo, miembro del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Vigilia del Sueño de la Sociedad Española de Neurología, señala el componente genético, el déficit de hierro (dónde entrarían mujeres embarazadas, donantes de sangre o personas con anemia) y los casos provocados por una insuficiencia renal crónica. "En el 60% de los casos los pacientes cuentan que tienen familiares con la enfermedad".

"El problema es el desconocimiento tanto por parte del experto como de la población. La mayoría de los médicos no ha estudiado este trastorno, por lo que lo suelen atribuirlo a una mala circulación, a nervios en las piernas o incluso creen que es cuentitis".

En cuanto a los avances el neurólogo señala que cada vez se encuentran más medicamentos. "Usamos los mismos que para el párkinson o la epilepsia pero tiene que quedar claro que estas enfermedades no tienen ninguna relación entre ellas".

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