Los seres humanos se dividen en tres grandes grupos según su flora intestinal

  • Es posible clasificar las bacterias del intestino y establecer tratamientos adecuados.

La seres humanos, independientemente de la raza o tipo de dieta, están divididos en tres grandes grupos según su flora intestinal, un descubrimiento de un equipo científico internacional que ha logrado clasificar a las personas por las bacterias que pueblan su intestino. Hasta ahora se pensaba que cada persona tenía una flora intestinal diferente, como una huella digital propia, una idea que esta investigación echa por tierra al establecer tres tipos de microbiomas intestinal, unos "patrones generales" que se repiten en las personas, sin diferencias por su procedencia.

El trabajo desarrollado por el programa europeo MetaHIT -en el que participan investigadores del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) de Barcelona- ha analizado genéticamente la población bacteriana intestinal de varios grupos de personas de diversos puntos del planeta, por medio de un estudio bioinformático.

Los investigadores esperaban hallar diferencias microbianas según la raza, alimentación o territorios que habitaban los participantes; sin embargo, ha explicado a Efe el responsable del MetaHIT en España, el doctor Francisco Guarner, los resultados agruparon a los humanos en tres grupos -algo similar a lo que ocurre con los grupos sanguíneos-, según la bacteria dominante que marca el microbioma de un individuo, es decir, el resto de bacterias de su intestino.

Guarner utiliza el símil de un ecosistema para explicar esta división. Así, al igual que no es posible que por las condiciones climáticas un abeto crezca en medio de un desierto, ni un pino mediterráneo en un bosque tropical, en el ser humano la flora intestinal está marcada por una determinada bacteria que da pie a la presencia de más o menos bacterias de otro tipo. El hallazgo permitirá, cuando el sistema de análisis microbiano se generalice, establecer tratamientos específicos adecuados para desórdenes intestinales o nutricionales -como colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, obesidad...- establecer qué falta o qué hay en exceso para corregirlo, y entender las diferentes respuestas a los tratamientos farmacológicos.

"Para identificar las desviaciones tenemos que tener muy claro el patrón de normalidad y poder manipular los estados deficientes", apunta Guarner, que cree que en unos dos o tres años los sofisticados y caros sistemas de secuenciación actuales serán más adsequibles.

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