Política Científica

La investigación asociada a empresas duplica duplica su actividad

  • Los acuerdos entre científicos y emprendedores para llevar a cabo proyectos conjuntos pasan de 20 a 47 en un año.

Con siete meses de retraso respecto a los primeros anuncios, la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa ha publicado al fin la resolución de la convocatoria de 2009 para financiar los proyectos de excelencia promovidos por la comunidad científica andaluza. Son algo más de 48 millones de euros a repartir entre iniciativas de investigación de diversas áreas del conocimiento pertenecientes a 17 instituciones radicadas en Andalucía. Los datos de la resolución de la convocatoria indican que la actividad científica relacionada formalmente con el tejido empresarial se duplicó en 2009 respecto al año anterior.

Como suele ocurrir en este tipo de convocatorias, la criba asociada a la evaluación de las solicitudes de los proyectos de los diferentes grupos de investigación deja en evidencia ausencias clamorosas, presencias de difícil explicación y, también, mucha normalidad previsible en la adjudicación de los fondos: la financiación es una herramienta de orientación de la política científica y la Junta de Andalucía viene haciendo uso de ella desde hace tiempo.

La convocatoria ahora resuelta no altera en esencia el mapa ya consolidado de la investigación científica andaluza (el CSIC y las grandes universidades son las mayores beneficiarias de dinero y proyectos aprobados) pero sí incide en un elemento de enorme valor estratégico para la fijación real de la I+D+i en Andalucía y para la agenda política del momento: las iniciativas de colaboración entre los grupos científicos y el mundo de la empresa.

En concreto, son los denominados proyectos motrices los que se identifican como puntos de anclaje del conocimiento innovador en el tejido empresarial andaluz. Se trata de iniciativas de investigación que deben subcontratar un 15%  del presupuesto con empresas de áreas estratégicas.

El objetivo es quebrar el maleficio que se viene constatando desde años atrás en la comunidad científica andaluza: hay buenas ideas, muchas de ellas son aplicables, un puñado cuajan en patentes pero se aplican fuera de Andalucía; porque el tejido empresarial local no responde proporcionalmente a ese estímulo tractor. Son 47 los proyectos de investigación financiados en esta convocatoria autonómica dispuestos a romper esa tradición derrotista; suponen un incremento superior al 100% respecto a esta línea abierta en 2008 por la Consejería de Innovación, convocatoria en la que fueron sólo 20 las iniciativas de cooperación de este tipo que recibieron financiación.

Una de las facetas de este reparto de dinero para la financiación de la actividad científica que más visibilidad adquiere en el contexto actual –crisis económica y debate sobre el replanteamiento del modelo productivo– es su contribución a la creación y mantenimiento de empleo de alta cualificación aunque no siempre de buena calidad. De hecho, la duración de esos contratos oscila entre uno y cuatro años, conteniendo ese rango una variabilidad de posibilidades que en ocasiones es un estímulo para la prosecución de la carrera científica en un contexto competitivo, y, en otras, una cobertura laboral provisional hasta que surja algo mejor, no necesariamente ligado a la investigación.

La convocatoria de 2009 de proyectos de excelencia ha dado lugar a 343 contratos: 94 de ellos para personal postdoctoral y el resto, personal de apoyo y ayudas predoctorales; a los que hay que sumar dos fichajes de personal científico de reconocida valía de fuera de la comunidad andaluza: colaborarán, respectivamente, en el proyecto sobre un biomarcador del cáncer de cérvix liderado por Alfredo Berzal (Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra, CSIC, en Granada) y en el trabajo sobre producción de nanofibras y nanoemulsiones dirigido por José Ángel Narváez, de la Universidad de Málaga.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios