Los logopedas llaman la atención sobre la excesiva tolerancia con el intrusismo

  • Los profesionales con diplomatura denuncian la proliferación de personas sin cualificación que ofrecen servicios de logopedia en instituciones y gabinetes

La logopedia se ejerce desde hace décadas. Hace tiempo no existía la diplomatura en logopedia. En Andalucía una de las primeras universidades en incorporarla a su plan de estudios fue la Universidad de Málaga. Cuando se crea la titulación se consiguió cubrir un vacío importante. Hace cinco años se creó el Colegio Oficial de Logopedas de Andalucía.

Para poder dar carácter oficial a aquellos que habían ejercido durante años la logopedia, se abrió un proceso mediante el cual aquellos que acreditaran 10 años o más de ejercicio profesional podrían conseguir una habilitación y así colegiarse. Una vez cerrado ese proceso, la barrera entre lo profesional y lo no profesional estaba marcada por la obtención del título de diplomado oficial. Según explica María Pulpón Gascó, del Centro Avanza, "existen muchas personas ejerciendo de logopedas y sin ninguna titulación oficial, solo tienen un diploma obtenido en un curso en formación específica de logopedia, pero no garantiza la formación adecuada ni, por supuesto, permite la colegiación".

En su opinión, esto ha permitido el florecimiento de un grupo de empresas e instituciones que realizan cursos, muchos de ellos reconocidos por el Ministerio de Sanidad, "pero que no ofrecen una cualificación suficiente o equiparable a la diplomatura en logopedia". Según Pulpó "hay algunas provincias, como Sevilla, en las que existe demasiada tolerancia con este intrusismo".

Esta situación es corroborada por Juan Solanella, otorrinolaringólogo del Hospital de Valme en Sevilla y, hasta hace poco, delegado en esta ciudad del Colegio Oficial de Logopedas, quien subraya los "altísimos niveles de intrusismo por ser una titulación de reciente creación".

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