El mal uso de las nuevas tecnologías puede provocar adicción o indefensión

  • El tecnoestrés crea síntomas como dolores de cabeza, irritabilidad o nerviosismo

La revolución tecnológica ha conseguido romper las barreras del tiempo y del espacio entre las personas a golpe de clic. Sin embargo, el uso de las nuevas tecnologías tiene una cara menos romántica cuando se asocia al estrés. Según Marisa Salanova Soria, especialista en psicología del trabajo y directora del equipo de investigación WONT (Work Organization Network) de la Universidad Jaume I, "el tecnoestrés (o estrés psicosocial asociado al uso de las nuevas tecnologías) se articula de distinta forma en función de si está asociado al empleo informático en una producción en cadena, o a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)".

En el primer caso, la tensión es producto de los cambios en el puesto de trabajo. "Hay personas que durante toda su trayectoria laboral han utilizado sus recursos físicos, por ejemplo, los puestos de carga y descarga, y de pronto ven que su función se resignifica con la aparición de equipos tecnológicos", explica la especialista que lleva trabajando sobre este concepto más de una década. Para que el cambio no produzca en el trabajador la sensación de que no es capaz de controlar la nueva tecnología, la psicóloga aconseja que la empresa la implante paulatinamente "y no de la noche a la mañana sin más recursos para el empleado que un manual o una sesión informativa. Las pruebas, los prototipos pilotos, la reconversión tecnología por áreas junto con la formación del afectado puede prevenir la aparición del tecnoestrés". Un riesgo laboral, que desarrolla síntomas físicos como dolores de cabeza nerviosismo, pérdida de sueño, irritabilidad, entre otros.

Si en la producción en cadena el tecnoestrés está relacionado con la tensión provocada por los cambios, en las profesionales de la información y la comunicación está unido a la adicción. Según la especialista, " los afectados necesidad imperiosa de adquirir las últimas novedades tecnológicas que salen al mercado, así como dificultad para establecer barreras entre el tiempo laboral y el tiempo personal". Sencillas pautas como mirar los correos electrónicos antes de cenar y no después, o establecer horarios para trabajar y otros para el descanso pueden ayudar a combatir la adicción a estar siempre conectado o siempre operativo. En cualquier caso, " la prevención pasa por la autodisciplina y por la actitud de las empresas", expone Salanova.

Sin ser aún trabajadores, los jóvenes también pueden ser afectados por ese tipo de adicción que se concreta en el uso de la telefonía móvil e internet para comunicarse con sus amigos . Los expertos consideran que la adicción por probar lo último en tecnología puede provocar frustración en caso de no conseguirlo, dispersión en la atención por el uso a la vez de varios aparatos, o merma de las relaciones presenciales en beneficio de las virtuales.

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