La psicosis también incide en la infancia

  • Dos nuevas guías aclaran cómo diagnosticar antes los trastornos psicóticos en niños y niñas.

Ana (nombre falso) tenía 14 años cuando empezó a hablar de la Guerra Civil en las comidas. En principio, el asunto no preocupó. La política no era un tema ajeno en su círculo familiar y en ambas ramas había habido experiencias en la contienda, que ninguno de los abuelos había ocultado. Ana era una niña inteligente y estudiosa y era lógico que se mostrara curiosa con el tema. Sin embargo, días después el tono de las conversaciones cambió y la niña empezó a expresar preocupación porque los rojos la estaban persiguiendo. En su escuela, preguntaba a compañeros y profesores a qué bando pertenecían y la anécdota graciosa pronto se convirtió en una fuente de preocupación.

El pediatra de la niña la derivó al Servicio de Psiquiatría infantil de un conocido hospital y allí sus padres se enfrentaron a un diagnóstico totalmente desconocido hasta la fecha: la psicosis de inicio temprano (PIT).

Como reconoce el director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), del Instituto de Salud Carlos III, Celso Arango, la atención a los pacientes de esta dolencia se presta "en no escasas ocasiones, de forma tardía y poco sistemática".

El especialista atribuye este problema a un sistema de salud "poco preparado para una atención sistemática y precoz a estos pacientes, lo que limita las oportunidades tanto preventivas como terapéuticas".

Para intentar paliar este déficit, ha sido precisamente el Cibersam el que ha editado dos guías, una dirigida a los médicos -Guía clínica y terapéutica para primeros episodios psicóticos en la infancia y adolescencia- y otra a los afectados y sus familias (Guía Piensa).

La primera revisa, analiza y evalúa las evidencias científicas disponibles para generar recomendaciones prácticas que mejoren la práctica clínica. "Los modelos de tratamiento de la psicosis están generalmente orientados al paciente adulto", destaca Arango, que cree que la guía es por lo tanto una herramienta para que "desde el sistema de salud se pueda ofrecer una atención sistemática y precoz que mejore las actuaciones preventivas y terapéuticas".

El segundo documento, financiado con ayuda de la Fundación Alicia Koplowitz, es mucho más divulgativo e incluye ilustraciones, información estructurada en preguntas y respuestas y testimonios de pacientes y familias afectadas. "Tener un brote psicótico significa que tienes una alteración de la realidad; es complicado, no te preocupes si no lo entiendes", desgrana una chica de 15 años en uno de los testimonios recogidos.

"Si tuviera que describir cómo me sentía en aquella época, diría que fue una lucha interna por la supervivencia, por la supervivencia de mi ser, un ser que había sido utilizado, mentido y cada vez más roto con el paso de cada pensamiento que pasaba por su mente. Pasaron así meses, sintiéndome perdida, sin un yo, destrozada en el interior", añade otra adolescente de la misma edad.

En la guía, se responde a las cuestiones que más angustian a los afectados. Por ejemplo, sobre el curso de la psicosis. Así, los autores explican que la aparición de síntomas psicóticos se puede dar tanto de forma aislada (un único episodio) como dentro de trastornos de corta o larga duración.

"En estos trastornos se pueden alternar periodos libres de síntomas, o en los que estos tienen un menor impacto en tu funcionamiento (estabilidad) y otros que denominamos de crisis, en los que estos síntomas reaparecen o aumentan", señalan los autores, para añadir una recomendación clave: "es fundamental tomar la medicación del modo en que la han pautado tus terapeutas es crucial para prevenir las crisis".

En definitiva, estas guías pretenden mejorar la atención a los episodios de Psicosis de inicio en la infancia y adolescencia (PIT), tanto por parte de los profesionales como de los propios afectados. Se hace desde la evidencia científica y también desde la experiencia, ya que los autores son reconocidos especialistas en su campo. Evitar el diagnóstico tardío sigue siendo una prioridad.

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