La seguridad alimentaria requiere más cooperación transfronteriza

  • La colaboración técnica y científica entre los agentes implicados en toda la cadena alimentaria facilita el análisis de datos, permitiendo responder a tiempo en casos de riesgos emergentes

La globalización es una realidad en la industria alimentaria y, en consecuencia, marca la seguridad de los alimentos que llegan a la mesa del ciudadano, un asunto básico de la salud pública que se basa en acciones que abarcan toda la cadena alimentaria. En esta dirección, si Europa ha hecho un gran esfuerzo para que los procesos de compilación y análisis de datos sobre los riesgo en materia de alimentación fueran homologados y equivalentes en los países miembros ahora también está trasladando su energía en el campo de las importaciones, tal y como se traduce de la jornada celebrada ayer en Sevilla por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) bajo el título El apoyo de la ciencia para la vigilancia de los riesgos de las importaciones. Sólo en el transcurso de ocho años las importaciones iberoamericanas han pasado de 2.666 millones a 5.577 millones de euros.

La ciencia es la gran base de las herramientas que se utilizan en la anticipación de los problemas, en la evaluación de los riesgos, en los métodos diagnósticos y de análisis, así como en los mecanismo de motorización y de vigilancia alimentaria. Según Catherine Geslain-Lanéelle, directora ejecutiva de EFSA para hacer frente a desafíos como que en la actualidad los patógenos puedan trasladarse rápidamente alrededor del mundo, se requiere "vigilancia, cooperación global y respuesta útil en el tiempo". En este sentido, la cooperación activa entre todos los actores de la cadena alimentaria (países miembros y extra comunitarios), y el análisis de datos para la evaluación de riesgos emergentes que permiten responder a los mismos adecuadamente durante el tiempo útil es una parte fundamental del modus operandi. "En el 2009 hemos reaccionado de manera rápida en situaciones urgentes como la melanina -un componente industrial que causó la muerte de al menos seis niños en 2008 por encontrarse en leches infantiles chinas-, la contaminación de champiñones con nicotina, etc. Pero además trabajamos por identificar, en la medida de lo posible, los patógenos que pudiesen impactar tanto en la salud de los ciudadanos europeos como en el de los animales y de las plantas, y el impacto medio ambiente", dijo Catherine.

"Este siglo nos ha traído cambios importantes en la estrategias de políticas de seguridad alimentaria, podemos decir que actualmente estamos alcanzado la madurez reaccionando ante los riesgos de forma preventiva y coactiva", ha manifestado Roberto Sabrido, presidente de Aesan. Según él, la globalización de los mercados impone una evaluación de los riesgos global donde la necesidad de unos estándares de alta excelencia científica cobra especial relevancia en el contexto de la alimentos importados de terceros países. Para ello, "hay que estar abierto a los avances tanto dentro como fuera del ámbito europeo. El intercambio de experiencias científicas resulta ahora más imprescindible que nunca", defiende el presidente. En cualquier caso, Sabrido resalta que "el intercambio de información científica no será fruto de competencia desleal empresarial entre países". Y del mismo modo, insta a los ciudadanos europeos a la tranquilidad con los alimentos que consumen en el espacio de la comunidad.

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