Las terapias en adicciones requieren vigilar la nutrición

  • La suma del efecto tóxico directo y de la malnutrición por malos hábitos dietéticos favorece múltiples patologías

Drogodependencias y nutrición no hacen buena pareja, y quienes trabajan en el primer ámbito saben que malnutrición y desnutrición integran la lista de daños frecuentes entre las personas adictas al alcohol y otras sustancias tóxicas. Pero se conoce menos sobre los aspectos nutricionales en el tratamiento de rehabilitación de las mismas, aunque cada vez son más las voces expertas que abogan por un abordaje nutricional paralelo a su terapia. Así lo cree Benjamín Climent, especialista de Medicina Interna y responsable de la Unidad de Toxicología Clínica y Desintoxicación Hospitalaria del Hospital General Universitario de Valencia, quien destaca que "las alteraciones nutricionales son muy frecuentes en pacientes adictos, y su valoración resulta fundamental en la práctica clínica diaria". A su juicio, eso debe traducirse en una "adecuada intervención adaptada a la situación clínica" concreta de cada paciente, que tenga en cuenta no solo su adicción, sino otras posibles patologías y cualquier circunstancia vital que pueda influir sobre el proceso rehabilitador.

Climent, que participó en un simposio sobre "factores nutricionales en pacientes adictos" en las recientes Jornadas Nacionales de Socidrogalcohol, reconoció que la valoración nutricional puede ser complicada en unos pacientes cuya realidad cotidiana suele plantear dificultades de intervención y seguimiento y que a veces presentan patologías crónicas con recaídas. En el caso del alcohol, por ejemplo, su abuso afecta a todo el organismo, y a su efecto tóxico directo se añade la malnutrición derivada de malos hábitos dietéticos -sus calorías hacen reducir la necesaria ingesta alimentaria-, una peligrosa suma que favorece múltiples patologías.

En esa situación, el experto apuesta por el abordaje nutricional paralelo a la terapia antialcohólica, que descansaría sobre una triple base. Por una parte, la abstinencia del alcohol. Por otra, una modificación de hábitos alimenticios para dar paso a una adecuada dieta saludable. Y también la incorporación de suplementos nutricionales, vitamínicos, minerales y proteicos para remediar los déficits y efectos negativos del anterior estado nutricional. Climent también se refirió a las consecuencias neurológicas asociadas a la adicción o la malnutrición paralela. Un campo que abre nuevas perspectivas de investigación sobre el papel de los ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 desde varias perspectivas, como "factor patogénico" -su ingesta deficiente podría estar "implicada en desórdenes psiquiátricos"--, por su "función neuroprotectora" o incluso por su rol "terapéutico". Se necesitan "más estudios para dar respuesta" a tales hipótesis, remachó.

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