Lágrimas en Marbella y Ronda

JUEVES SANTO mirando al cielo y Jueves Santo de decepciones. En Marbella, la lluvia que cayó con fuerza hasta las 18:00 y la amenaza de lluvia durante la noche impidieron que las dos hermandades que tenían prevista su estación de penitencia decidiesen no salir y "proteger así su patrimonio", tal y como declaró el hermano mayor de la Real Hermandad del Cristo del Amor, María Santísima de la Caridad y San Juan Evangelista. La Hermandad del Santo Cristo de la Exaltación, María Santísima del Calvario, que tenía prevista su salida a las  18:00, apenas hizo un baile de sus dos sagrados titulares en la cima donde se ubica la Ermita del Calvario. Allí, su hermana mayor, María de los Ángeles Martos, fue la encargada de dar la mala noticia. En ambas cofradías, las lágrimas fueron protagonistas entre los hermanos y los cientos de personas que se agolpaban tanto en la ermita como en la Plaza de Los Naranjos, donde está ubicada la Capilla de Santiago, de donde sale el Cristo del Amor.

Igual suerte corrió el día más importante de Ronda. En la Ciudad del Tajo, donde no dejó de llover durante casi toda la jornada, lo que provocó que, primero la Vera Cruz, y luego el Ecce-Homo, decidiesen no salir en procesión y quedarse en sus templos.

Este hecho provocaba al mismo tiempo que la esperada presencia de la Legión en las calles rondeñas tampoco fuera posible, aunque los legionarios sí que realizaron el traslado del Cristo de la Buena Muerte, que estuvo junto al resto de titulares de la Hermandad mientras se abrieron las lonas de los toldos en deferencia a las cientos de personas que se habían congregado en los alrededores del santuario de La Paz. A pesar de todo, el agua no pudo acallar la voz de los tres ganadores del concurso de saetas que organiza la propia cofradía.

A pocos metros de allí, en el interior de la colegiata de Santa María, los hermanos de la Vera Cruz hacían estación de penitencia en el interior del templo, al que permitieron el acceso de las personas que esperaban su salida para que les acompañaran durante algunos minutos, tras lo que volvían a cerrarse las puertas para continuar con el acto religioso en la intimidad del templo.

Tampoco tuvo suerte Padre Jesús, una de las cofradías con mayor número de fieles, que conforman interminables filas de penitentes tras la imagen de su Señor. A pesar de ello, miles de personas pasaron por el interior del templo para rendir culto a Padre Jesús y la Virgen de Los Dolores.

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