Retales de Pasión sobre el albero

  • Del encuentro de Jesús con la Mujer Verónica nació el lance de capote por antonomasia · Numerosas vírgenes lucen sayas hechas a base de trajes de luces.

DADO que las tradiciones no son compartimentos estancos, esto hace que se unan, relacionen o incluso se potencien unas a otras. Para muestra de esto, la tradicional corrida de toros del Domingo de Resurrección. Una de las citas taurinas más importantes de Andalucía, que hoy se torna en picassiana. Pero la unión entre el mundo cofrade y el taurino no sólo se demuestra en este festejo. Como cualquier plaza de toros, La Malagueta alberga en sus muros la capilla donde los toreros se encomiendan antes de cada corrida. Según cuentan los mayores de la cofradía del Amor, en las décadas de los años 50 a los 70, los toreros que venían a Málaga preguntaban dónde podían encontrar a la Virgen de la Caridad, protectora de los toreros, y se desplazaban hasta la Capilla Castrense para visitarla. Ante ella, oraron toreros como Chamaco, Litri (padre), Julio Aparicio o Antonio Ordóñez. Desde agosto de 2008 la imagen de la Virgen de la Caridad está presente a través de una fotografía en la capilla del coso.

Hace unos años la cofradía del Viernes Santo inició una estrecha relación con la Asociación de Mayores del Barrio de la Victoria. Esta Asociación participa en la concesión del Premio al mejor Subalterno de la Feria de Málaga. Desde hace cuatro años, la Asociación regala al torero premiado un capote de paseo pintado a mano con la imagen de la Virgen de la Caridad. Los peones reconocidos han sido: Curro Molina en 2008, Curro Robles en 2009 y Juan José Trujillo en 2010 y 2011. El pasado mes de septiembre, coincidiendo con el triduo a la Virgen de la Caridad, los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Málaga, fueron bendecidos por la imagen. Pero la unión entre el toreo y la religiosidad popular va más allá. Del gesto que hizo la Santa Mujer Verónica para enjugar el rostro de Cristo camino del Gólgota nació el lance de capote por antonomasia; la verónica. Ya que la forma de coger el torero el capote simula aquella escena.

El fin de una ilusión propició que el ex novillero David Parra donara su traje de luces a la Virgen del Dulce Nombre. También, varios estilos de tauromaquia se unen en un manto de capilla que luce en ocasiones la Virgen de las Penas. Los vestidos de Dámaso González, Francisco Rivera Paquirri, Miguel Báez Litri y Manuel Segura se fundieron para dicho fin. De este último diestro es también una saya blanca que tiene la dolorosa. Es más, el matador malagueño fue nazareno de dicha imagen. Además, la Virgen del Rosario de la Sentencia y la Virgen de la Paloma cuentan con sendas sayas de Paco Ceballos y Víctor Puerto respectivamente.

Su cercanía con La Malagueta hace que el Descendimiento tenga un imán para los toreros. La Virgen de las Angustias goza en su ajuar de un amplio abanico de trajes de luces que poco a poco se han ido convirtiendo en sayas. La primera de ellas nació de un traje que el diestro Paco Ojeda donó a la imagen tras convertirse en el triunfador de la Feria del año 1990. La segunda, se hizo desde un traje de Juan Antonio Ruiz Espartaco. Como ellos, otros grandes donaron sus vestidos: Julio Robles, Manuel González, el Niño de la Capea, Manzanares (padre), El Litri y Ruiz Miguel. Este último donó su vestido, purísima y oro, por mediación de su suegro. "Él me pidió que lo donara y así lo hice. Para mí es una satisfacción que la Virgen posea un traje con el que yo he triunfado, no sólo una, si no muchísimas veces", confiesa el maestro de San Fernando.

Al acabar la picassiana, el aficionado pondrá sus miras en la próxima Feria de Agosto. Será entonces cuando se entregue el Capote de Paseo al triunfador de la pasada edición, que en este caso es el diestro José María Manzanares. Como siempre, los bordados de la prenda estarán presididos por el busto de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga y su diócesis.

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