Sigue el juego de la silla en Carretería

  • Esta tradición de la Semana Santa continúa vigente a pesar de su prohibición

Cuando la semana pasada el Ayuntamiento hizo público un bando municipal en el que prohibía expresamente la colocación de sillas, sillones y cualquier otro tipo de mobiliario en las calles que atraviesen las cofradías, algunos temieron que se acabaría con una tradición no escrita de la Semana Santa. Ya en el ecuador de la festividad -en lo que a la salida de hermandades se refiere- la realidad es otra. Una más familiar, la que ha prevalecido durante décadas.

Filas de sillas plegables y de plástico poblaban las dos aceras de calle Carretería, la grada popular por excelencia de la Semana Santa malagueña. El bando municipal sí que asustó a aquellos más atrevidos, aquellos vecinos que bajaban sillones de las casas y hasta mesas en las que depositaban la comida o jugaban al parchís entre trono y trono. Pero las sillas, de cualquier tipo y lo más prácticas posibles, están estas jornadas a la orden del día. Quizá los elementos más llamativos fueron un par de bancos de metal apostados vecinos y comerciantes de la calle.

Ayer fue el primer día que todas las cofradías atravesaron Carretería. Y se notaba en el ambiente. Un par de señoras mayores llevaban mantas a la espalda a plena luz del día a sabiendas de que la jornada sería larga en dicha vía, la última procesión pasó por esa calle a eso de la medianoche. Los táperes con comida para después y las neveras portátiles con bebidas frescas también se veían con facilidad en la calle, acompañando habitualmente a familias completas que hacían tiempo conversando o regañando a los pequeños que corrían mientras pasaban los nazarenos.

El bando municipal advertía de intervención de la Policía Local en caso de incumplimiento, si bien la presencia policial ayer desplegada respetó la ya tradición de los vecinos en la medida que no se apreciaron enseres de gran magnitud como en años anteriores. En otras calles aledañas o en la Alameda Principal, como es tradicional, también hubo gente que colocó sus sillas tras las vallas protectoras para seguir las procesiones desde el recorrido oficial. Al igual que en Carretería había menos, pero su presencia manda el claro mensaje de que los malagueños también quieren disfrutar de su Semana Santa sin tener que mover las piernas de cuando en cuando a causa del hormigueo por estar de pie durante horas.

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