La libertad se impone a la tenebrosa lluvia

  • La Cofradía de El Rico salió únicamente para realizar el acto de liberación del penado en la Plaza del Obispo e impartir la bendición · Salesianos hizo estación de penitencia en la Catedral para regresar de nuevo

EL pulso al agua volvió a doblar el brazo a las hermandades que tenían previsto en la jornada de ayer salir para hacer estación de penitencia por las calles de la ciudad. Hubo lágrimas, sí. Pero el riesgo de lluvia, que por la mañana hizo acto de presencia y al borde de la media noche, no pudo con uno de los momentos típicos y señeros de la Semana Santa de Málaga, la liberación del penado y la bendición de Nuestro Padre Jesús El Rico. Si las cofradías salen para que Málaga las vea y sepa el patrimonio y la riqueza artística que tiene la capital, lo vivido ayer fue a la inversa. En la semana de Pasión, las cofradías recorren las calles. En esta ocasión, Málaga visitó los templos de las cuatro hermandades que se quedaron sin salir: Fusionadas, Paloma, Sangre y Expiración. Por su parte, Salesianos hizo estación de penitencia en la Catedral y El Rico fue a la plaza del Obispo para llevar a cabo el acto de liberación del penado. Está siendo una Semana Santa muy dura. Y queda más por sufrir. ¿Se puede hacer algo? Contra el mayor enemigo de los cofrades no se puede hacer nada. A este paso serán más las hermandades que se queden sin salir que las que recorran las calles de la ciudad.

La Cofradía de El Rico decidió, a pesar de manejar partes meteorológicos que daban agua, con mayor riesgo a partir de la media noche, ponerse en marcha e iniciar la procesión hacia la plaza del Obispo para realizar el acto de liberación del penado. Luego ya decidirían si iban a seguir por el recorrido oficial, una temeridad, debido la amenaza de lluvia. Lo cierto es que estuvieron un rato deliberando algo que solo tenía una decisión. Finalmente, la cofradía hizo lo más correcto, liberar al reo y regresar por el camino de vuelta más corto, aunque esta decisión estuvo envuelta en polémica y discusiones de los propios miembros de la junta.

Sobre las 19:05, el Nazareno salió de las puertas de su casa hermandad bajo los sones de Marcha Real para seguir con Nuestro Padre Jesús (Cebrián), un clásico para acompañar a la imagen. Anteriormente, el secretario de la cofradía, Ricardo Ortega, tuvo el honor de dar los primeros toques de campana al trono del Señor y recibir el martillo de manos del hermano mayor, José Rivas. Unos toques peculiares, ya que además de los tradicionales tres toques para levantar el trono -dos para meter el hombro y uno para subirlo-, la cofradía añade otro más para que el trono comience a caminar. Este periódico estuvo allí para cubrir la salida, a pesar de las dificultades que encontró para estar presente en el acto de liberación. Momentos antes de salir, el párroco de la prisión lanzó unas palabras a los asistentes: "Vamos a intentar recibir con nuestro corazón a nuestros titulares en lo más íntimo de nuestra vida". La salida estuvo llena de sonidos. Uno de ellos fue una saeta, a micrófono, para que todos pudieran oírla, por supuesto.

La calle Victoria estuvo llena. El Señor se paró justo a la altura de la plaza de la Merced, donde un valle de capirotes morados doblaban la esquina para conformar el cortejo. El Señor fue sobre un friso de corcho, compuesto por romero, rosas rojas, alhelíes morados, lirios y pitas. Poco después, la banda de Rincón de la Victoria interpretó El Rico, obra de Gabriel Robles, catedrático de solfeo y asesor musical de la cofradía.

El trono continuó hasta recorrer el final de la calle Victoria, plaza de Jesús el Rico, se adentró en la calle Alcazabilla. En esta zona se ubica una pirámide de cristal, obstáculo bien salvado que lo sobrepasó sin perder el paso. Ya en la calle Cister, el Señor caminó con Caridad del Guadalquivir (P. Lola). ¿Impropia? Puede que sí pero se trató de un tramo de unos 50 metros. Peor hubiese sido si suena en la plaza del Obispo donde se escuchó A Jesús El Rico (G. Robles). En Cister, también sonó una saeta que salió de la garganta de Pepe de Campillos.

La calle Alcazabilla estuvo llena de saludos cofrades. El primero lo protagonizó el Santo Sepulcro, donde una representación, encabezada por su hermano mayor, José María Souvirón, y el guión de la corporación, saludó a la hermandad. Pocos metros más hacia delante se situó una representación de la Cofradía de los Estudiantes que abrió las puertas de su casa hermandad donde se encontraban los titulares entronizados y cambiados en su ubicación natural ya que -si se mira de frente-, el Cristo estaba a la izquierda y la Virgen de Gracia y Esperanza en la misma entrada. La cofradía realizó una ofrenda floral a El Rico.

Segunda oportunidad

La hermandad, en colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, cerró el paso al público en la curva entre Santa María y Molina Lario. Todo estaba vallado. El penado, C. D. A., un vecino de Marbella, de 52 años casado y con hijos, fue condenado a tres años de cárcel por un delito contra la salud pública, y vistió la tradicional túnica negra con el escudo de la corporación. Pero hubo una novedad. Este año el penado llevó capirote. El reo reconoció días pasados que se trata de una experiencia que "no olvidaré nunca". Su condena expiraba en noviembre de 2013. El Rico le otorgó una segunda oportunidad siendo testigo de todo la ciudad del paraíso.

Nadie podía colarse sin acreditación. Este medio pudo acceder, gracias al hermano de la corporación, Gabriel Robles, a la plaza del Obispo, no pudiendo entrar al atrio de la Catedral. Dos miembros de la directiva, entre los que se encontraba el secretario de la cofradía, Ricardo Ortega, controlaron a los medios a través de una lista donde no figuró ningún redactor del ámbito cofrade de este periódico, que no fueron avisados por la cofradía de esta acción. Esto ocurrió con otros medios locales. Un hecho desafortunado que dificultó algo la tarea pero que no la paralizó.

El acto de liberación contó con numerosas personalidades, que firmaron el acta de liberación. Entre los que estamparon su rúbrica se encontraron: el obispo de Málaga, Jesús Catalá; el delegado de Gobierno en Andalucía, Luis García; el subdelegado de Gobierno, Hilario López Luna; el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre Prados, y otras autoridades además del penado, que también firmó.

Acabado el acto protocolario, el Nazareno de Santiago movió su mano derecha e impartió la bendición (21:02) a los sones del Himno Nacional. Silencio, portadores arrodillados, policías firmes y una persona que recobra la libertad. El alcalde fue la persona que dio los toques de campana que preceden a la bendición.

El trono del Señor se ubicó en el lado sur de la plaza del Obispo, mientras que el de la Virgen del Amor permaneció encarado, justo al lado del palacio episcopal. El trono del Nazareno se introdujo en la plaza del Obispo, para meterse de cabeza en el centro de la misma e iniciar la maniobra para colocarlo mirando de lateral hacia el atrio.

Acabado el acto, la cofradía tenía que decidir si seguía por el recorrido oficial o se volvía por el camino más corto. Finalmente se optó por regresar, a pesar de que el hermano mayor anunció que iba a seguir para completar todo el recorrido. Tras conversaciones subidas de tono, se decidió regresar. Era lo más sensato debido a los partes meteorológicos de la noche, que daban agua.

Uno de los detalles de la jornada lo vivió el reo que liberó El Rico. Por la tarde, esta persona recibió de manos de la madre superiora de las hermanas auxiliares de Cristo Sacerdote un rosario que llevó por las calles. La historia de este bonito detalle surgió el año pasado, ya que el liberado pidió llevar un rosario. Fueron las citadas hermanas las que abrieron esta iniciativa. La Virgen del Amor fue muy bien ataviada, con rosas blancas como exorno floral.

En torno a las 23:00, el Señor llegó a su casa hermandad y esperó a la Virgen del Amor. En ese instante, las primeras gotas ya caían en la capital. El Rico volvió a impartir la bendición (23:08). No faltaron los pulsos en el encierro.

A la Catedral

No era la hora más peligrosa según los datos facilitados por Meteorología, pero el cielo no presentaba su imagen más alentadora. A pesar de eso y con cierto retraso, la hermandad de Salesianos decidió salir. Su tierno era pasado, como ajeno a la amenaza de lluvia aunque con el paso de los minutos, fueron acelerando el ritmo.

Ante las complicaciones que presentaban las predicciones que se avanzaban a lo largo de la tarde hizo que la cofradía tomara la decisión de encaminarse directamente hacia la Catedral. En el primer templo de Málaga realizó su estación rodeada de un público menos numeroso que en días atrás.

Durante su estación en la Catedral se fueron conociendo más datos sobre los que vendría desde el cielo. Los partes eran cada vez menos alentadores y la Cofradía del Cristo de las Penas decidió volverse a su templo. Al salir de la Catedral la hermandad prosiguió por calle San Agustín camino de vuelta al barrio de Capuchinos.

La anécdota surgió en el sector entre la calle Madre de Dios, Mariblanca y plaza Montaño. Dos cables se atravesaron e impedía el paso de la cofradía. Con un alzacable pudieron elevar uno de ellos, pero aún quedaba otro que seguía impidiendo el paso. Pasaban los minutos y precisaron la presencia de una grúa, pero tampoco sirvió de ayuda. Finalmente con una radial se procedió al corte de la sujeción del cable a la pared. Así se permitió la subida de la cofradía por calle Dos Aceras camino del tinglao de la calle Santa Leocadia.

Aunque fue corto su recorrido, fue suficiente para que la cofradía volviera a dejar constancia de su impronta. Un cortejo muy cuidado, con un gran número de nazarenos que hacen del orden y el concierto su tónica habitual. En cuanto al apartado musical, la cofradía volvió a apostar por las cornetas, aunque no parezca el género musical más adecuado al corte estético de la hermandad. Al menos. La banda Jesús Cautivo sigue demostrando un gran nivel musical y en su repertorio contemplan marchas de estilo clásico. A la salida de la cofradía interpretaron Eh, ahí a tu madre de José López García, dedicada al Cristo de las Penas y cuyo título resume la escena que representa el grupo.

La cofradía siguió fiel a hacer un guiño en su trono a un aspecto de la actualidad propia o ajena. En la parte trasera del trono se erige la figura de un angelito que porta en sus manos algún detalle conmemorativo. Este año, le ha tocado el turno a la Jornada Mundial de a juventud, que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de agosto. La figura llevaba una banderita que anuncia esta celebración. El Cristo de las Penas se encerró sobre las 22:55 a los sones de Marcha Real.

No pudo ser

El tumulto formado a las puertas de la parroquia de San Juan no hacía presagiar lo que luego ocurriría. El abanico multicolor que conforman las túnicas de las cuatro secciones de Fusionadas que salen a la calle el Miércoles Santo cobraba vida en calle San Juan. En el interior del templo todos los corrillos hablaban de los mismos; salir o no salir. Entre los portadores, las impresiones eran muy esperanzadoras. Esto era porque sobre las cinco y media la junta permanente de las Reales Cofradías Fusionadas estaba reunida para ver qué decisión tomar. Mientras tanto, los albaceas iban ultimando el encendido de las velas.

Poco minutos después, a las seis menos veinte, Eduardo Rosell, hermano mayor de la corporación tomaba la palabra ante el micrófono del templo. Un portador de la Exaltación vagaba por la naves del templo moviendo al cabeza de un lado a otro vaticinando lo que en poco segundos se confirmaba. "Hemos tomado la dolorosa decisión de suspender la salida procesional de este año", informó Rosell a sus hermanos. Seguidamente una ovación cerrada inundaba San Juan. "Ante la amenaza cada vez más persistente", la cofradía había decidido no hacer culto público. En cambio, se rezó una oración a cada titular. Las lágrimas no tardaron en llegar y el sonido de los sollozos inundó el ambiente. Impotencia, desilusión y coraje eran los ánimos que se respiraban.  Durante la tarde, las puertas de la iglesia permanecieron abiertas. En su interior se improvisó un concierto de marchas de todas la bandas que iban a participar en la procesión a excepción de la banda de música de la Esperanza, que en esta ocasión hubiera acompañado a María Santísima del Mayor Dolor. La Virgen iba hermosamente adornada con rosas y fresias blancas.

Belleza sublime

La Cofradía de la Paloma dio alguna esperanza a la jornada ya que en un principio comunicaron su intención de salir por las calles. El público se agolpaba en la plaza de San Francisco para presenciar una salida anunciada. Pero la alegría dio paso a la tristeza. La Virgen que lleva a Málaga en la mirada, la que surca las calles en un buque barroco, se quedó sin salir por las calles. La Dolorosa estaba exquisitamente vestida, adornadas con claveles blancos y frontal con azucena.

El hermano mayor de la corporación, José Carretín, comunicó, con un nudo en la garganta, le decisión que la cofradía había tomado. Eran las 19:23. "Hemos decidido por unanimidad, suspender la procesión. El patrimonio de la cofradía hay que preservarlo". La casa hermandad permaneció abierta hasta la hora fijada del encierro, las 00:30. Numerosas personas visitaron a los titulares y soltaron palomas dentro de la capilla. El Señor de la Puente iba sobre su trono restaurado y dorado, lo que engrandece el conjunto más y concluye al fin, el diseño original.

Dos Aceras

El guión de la jornada se iba cumpliendo. La Archicofradía de la Sangre siguió el mismo. La permanente estuvo varias reuniones para decidir si salir o no. Luego se impuso la lógica del día: no salir. A las 20:15, la corporación mercedaria anunció lo que todo el mundo ya esperaba. Numerosas personas se agolparon en la entrada de la casa hermandad, en la brava calle Dos Aceras para visitar a los titulares, el Cristo de la Sangre, y María Santísima de Consolación y Lágrimas.

La banda de cornetas y tambores de Santa María de la Victoria interpretó algunas marchas, entre ellas las Malagueñas, que fue reconocida. Este año, la cofradía tenía previsto estrenar la reforma de las esquinas del trono de la Dolorosa, obra realizada por Raúl Trillo.

Estaba cantado

La Archicofradía de la Expiración estaba atenta a los partes, que eran más duros a partir de la media noche, justo a la hora que hace, supuestamente su salida. La presencia de la lluvia era más certera en la madrugada. La Expiración hizo lo que tenía que hacer: llamar por si se había producido alguna novedad meteorológica que no ocurrió. Estaba cantado que la corporación de San Pedro no iba a poner en riesgo a sus magníficos titulares ni el poderoso patrimonio que posee. Este año, el taller de Felicitación Gaviero había restaurado el manto de procesión, obra del taller de Elena Caro (1955) así como una saya bordada por el taller de Mendoza y Aguilar, y un puñal.

El hermano mayor de la Archicofradía, Amando Alonso, declaró que la corporación se caracteriza por ser "quizá, demasiada prudente, pero no tenemos más remedio. La lluvia prevista nos coge de pleno y el riesgo es del 100%. Es algo difícil de digerir". La banda de la propia corporación tocó algunas marchas como Mater Mea (R. Dorado) y Coronación de la Virgen de los Dolores (P. Artola).  Asimismo, la hermandad ya pone los ojos en los actos conmemorativos del 25º aniversario de la coronación canónica, donde en el mes de octubre saldrá por las calles la Virgen de los Dolores Coronada. "En octubre tenemos la extraordinaria y nos quitaremos las ganas". La Archicofradía tiene autorización para hacer un acto en la Catedral.

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