CRISTÓBAL MOYA-ANGELER. Vocal de cultos y pregonero de Zamarrilla

"Ser nazareno es un acto de respeto"

  • De corazón agustiniano, Cristóbal Moya-Angeler sigue su propio sendero de vida personal y de fe

Cristóbal Moya-Angeler, ante las imágenes de la hermandad de Zamarrilla. Cristóbal Moya-Angeler, ante las imágenes de la hermandad de Zamarrilla.

Cristóbal Moya-Angeler, ante las imágenes de la hermandad de Zamarrilla. / j. l. p.

De corazón agustiniano, Cristóbal Moya-Angeler sigue su propio sendero de vida personal y de fe cuando encarrilla calle Mármoles para llegar a la ermita de Zamarrilla. Su posición como pregonero de la hermandad marca su integridad como persona.

-Ha sido pregonero de su hermandad. ¿Qué sintió y qué quiso transmitir?

-Me he sentido arropado y querido, algo que es poco usual en las hermandades. Unánimemente todos me han dado su respaldo en la hermandad antes, durante y después. He querido transmitir la visión de un joven en las cofradías, de un creyente y de un cofrade zamarrillero. Como joven transmití una situación natural de un joven dentro de la hermandad, que va ocupando el espacio que otro sabe dejarle. Como creyente, para mi es la base de la hermandad, no es un sitio para pasar el rato. La fe por un Cristo que muere y resucita es por lo que estoy aquí. Y como hermano… Zamarrilla es Zamarrilla, es su leyenda, su esencia señera y todo lo que implica ser de la hermandad.

-¿Tiene la juventud sitio en actos como los pregones? ¿Está preparada?

-Si no lo tiene, lo va ganando. Soy muy joven y era uno de los retos personales que tenía. Tiene su sitio porque el pregón no es más que una vivencia y lo dices con el corazón. Para mí no hay más que eso porque es mi vida. Puede ser más larga o más corta, pero la juventud tiene espacio, o al menos lo tiene que ir ganando. Lo tiene que tener porque cada vez está más formada, hay una juventud que empuja con fuerza porque se sabe capaz de hacerlo. No es sólo que te dejen el hueco, sino que sepas llenarlo.

-Hablando de formación, ¿Hay formación religiosa en las cofradías y promoción de la Semana Santa en las escuelas?

-Creo que estamos en un proceso en el que progresivamente se intenta ensamblar cada vez más ambas partes. La formación que un cofrade recibe no puede ser exclusivamente cofrade ni la que se recibe fuera debe ser exclusivamente académica. Quizás haga falta un poco más de respaldo institucional. En las cofradías está, pero tiene que acercarse a la cabeza. En los centros hay mucha base, pero falta por fomentarlo entre la cofradía y el centro.

"El Suplicio tiene que salir porque es un titular de la hermandad y no cabe discusión"

-¿Qué valores cree que hace falta reforzar en el mundo cofrade?

-El itinerario de valores lo plantea una visión cristiana de la realidad: la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la misericordia… son actitudes fundamentales aquí, como en la vida. La caridad, la esperanza, no estar desesperado todo el día… Esos valores que nos plantea una forma de vida cristiana, si se extrapolan a una cofradía, ésta crece como la espuma porque evita las frustraciones, la intolerancia, la falta de respeto… Son valores que funcionan como la levadura. Lo contrario a eso, al margen de una fe fuerte, tapona la cofradía.

-¿En qué situación se encuentra actualmente Zamarrilla?

-En una situación buena en general. Salimos de la anterior situación tomando un impulso con un momento nuevo y un proyecto que lleva algo más de dos años implementando una serie de cambios. Ahora mismo hay una mirada hacia el futuro que necesita refuerzo y trabajo, así como valores como ilusión, tolerancia, respeto… para seguir. Zamarrilla es una gran cofradía pero tiene que crecer y encontrar un espacio en el cambio que tiene la Semana Santa y en ese momento está, marcando el sendero.

-Uno de los proyectos es la salida del Santo Suplicio en Semana Santa. ¿En qué punto se encuentra?

-Era un compromiso electoral de las dos candidaturas que se presentaban, por lo que creo que cuenta con un respaldo suficiente entre los hermanos. El primer paso que hemos dado es una reforma de estatutos para incluir todo lo concerniente a su sección futura. Aprovechando esa brecha hemos añadido cuestiones más plásticas, como los nazarenos de la sección que salen el Jueves Santo. Luego tenemos el proyecto de creación de un grupo escultórico obra de Juan Vega aprobado por el cabildo de hermanos para empezar su realización en cuanto se dote de los fondos necesarios. Lo que la comisión no quiere es añadir una carga económica más a la hermandad. El Suplicio tiene que salir porque es un titular de la hermandad y no cabe discusión, pero quiero que se haga cuando se pueda hacer y con la máxima dignidad.

-Vive la cultura nazarena desde pequeño, ¿qué supone ponerse un capirote el Jueves Santo?

-Sí, vivo la cultura nazarena, salvo por salir en el trono en Servitas. Para mí es un hecho importante revestirme con el hábito nazareno y trato de dignificarlo, no es cuestión de dar vueltas con él puesto por la calle a cara descubierta. Intento, sé que no puedo hacerlo por mi responsabilidad en la procesión, hacer acto de penitencia y, sobre todo, intento proteger la figura. A nivel de nuestra ciudad está batiéndose en retirada porque no se la cuida. Hemos homenajeado a los que llevan 25 años de nazareno en la procesión, que es mucho tiempo. Es un acto de respeto y confundirse con la hermandad, es la entrega máxima, te conviertes en ella.

-¿Qué le supone entrar en la ermita y encontrarse con sus titulares?

-El momento en que llego los domingos y preparo la misa a puerta cerrada es de familiaridad. En el pregón digo que para mí es la vida, tanto el paseo por calle Mármoles como la propia ermita. No recuerdo cuándo aparecí aquí, por eso es como entrar en mi casa. Muchas veces les trato con familiaridad, además de dedicarles el rezo más profundo. No es un hecho aislado, es todo el año, es una vida.

-¿Con qué frase de San Agustín se queda?

-"Tú no puedes ser luz para ti, no puedes, no puedes". Lo he aprendido con el paso del tiempo, muchas veces soy El faro de Paco Bello, he aprendido a dar a los demás y a darme. Creo que en la cultura cofrade es fundamental, no venir a servirte, sino a servir, a mirar por el hermano y la hermandad.

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