Curro Márquez. Capataz de la Virgen de las Angustias

"Me salvó la vida una estampa de las Angustias"

  • Los inicios cofrades de Curro Márquez oscilan entre un traje de luces y una túnica negra con fajín de esparto

Curro Márquez en el exterior de la casa hermandad del Descendimiento. Curro Márquez en el exterior de la casa hermandad del Descendimiento.

Curro Márquez en el exterior de la casa hermandad del Descendimiento. / j..r,F.

Los inicios cofrades de Curro Márquez oscilan entre un traje de luces y una túnica negra con fajín de esparto. Son idas y venidas dentro de un barrio en el que todo gira en torno a sus dos pasiones: la cofradía del Descendimiento y salir al ruedo. Quedamos a las 5 de la tarde, a la hora de los toros. Este año saldrá de capataz detrás de la Virgen de las Angustias. El trabajo ya está realizado y la suerte está echada.

-Además del Descendimiento, es hermano de la Misericordia. ¿Cómo llegó a estas cofradías?

-De la Misericordia soy desde 1998. Empecé saliendo en la guardería cuando era un niño con mi faraona y mi bastón. Luego hubo un distanciamiento que me llevó a borrarme de la cofradía pero al final el tiempo me devolvió a mi lugar de origen. La historia del Descendimiento es más curiosa: resulta que desde siempre he querido ser torero. En el año 2008, entrenando en la plaza toros, vinieron unos hermanos para sacar el trono y yo me ofrecí. La Virgen de las Angustias me había gustado desde siempre y por cercanía y devoción acabé incorporándome a sus varales.

-¿Cómo se entiende esa devoción a la Virgen cuando uno se viste de torero?

-Han sido varios los años que he toreado en mi plaza. Una de las veces, el antiguo hermano mayor, Antonio Luis Ramos, me ofreció entrar a la capilla vestido de torero y rezar junto a ella en los momentos previos antes de jugarme la vida. Fue algo que me hizo mucha ilusión y desde entonces, cada vez que voy a pisar el ruedo de la Malagueta, entro a solas junto a la Virgen con mi cuadrilla y le pido que me proteja a mí y a mis compañeros.

-¿Qué se dice en esos momentos?

-Se te pasan muchas cosas por la cabeza: que salga todo bien, que no pase nada... El riesgo siempre está, por eso, si ocurriera algo, le pido que cuide de los míos. Yo cuando toreo tengo muy presente, a la Virgen de las Angustias y a la del Gran Poder. Cuando me visto de luces siempre me pongo dos estampas de Ellas en la taleguilla y en el pecho. El año pasado, en un pueblo de Navarra, un toro me pegó una cornada y dio la casualidad de que el pitón entró por la foto de la Virgen, rebotando y partiéndola por la mitad. Yo me di cuenta cuando me desperté en la enfermería y vi a los médicos llorando con la foto partida y ya me explicaron que pasó. La foto se la regalé a los doctores. Tan agradecido estoy que me he hecho un capote de paseo con la Virgen de las Angustias.

-El año pasado estrenasteis la nueva casa hermandad. ¿Qué supone para la cofradía disponer de estas nuevas instalaciones?

-Aunque parezca raro, nos cuesta adaptarnos. Estamos en inmersos en un proceso lento pero bonito. Nosotros estábamos acostumbrados al tinglao que tiene la cofradía y ahora tenemos mucho espacio y mucho más margen. Se está notando un cambio importante que permite tener mayor capacidad de organización en todos los sentidos. También con los hermanos, hay una mayor coordinación con el equipo de albacería que puede trabajar en plazos más amplios y sin la presión de montar y desmontar las cosas en tiempo récord.

-¿Qué dificultades tiene que la hermandad se encuentre en un barrio que por naturaleza no es cofrade?

-Estamos intentando involucrar al barrio en la cofradía. Se ha hecho un desfile benéfico entre otros eventos que ha tenido una buena acogida. Es un proyecto de esta junta intentar captar a la gente de la zona para que haya mayor hermanamiento con la malagueta. Una labor que se realiza durante todo el año.

-¿Y el barrio está respondiendo bien?

-Ahora mismo estamos todos adaptándonos. Hay gente que está dando la cara y se está acercando a la hermandad. Es un punto de apoyo muy necesario.

-En la hermandad se vive de puertas para fuera una Cuaresma complicada por la dificultad para llenar los tronos. ¿Qué tal han ido las cosas ?

-Este es un problema que llevamos arrastrando desde hace bastantes años. Sí que es verdad que la casa hermandad nos ha ayudado un poco y la cosa ha mejorado. Poco, pero ha mejorado. La Virgen tiene poco huecos libres a falta de una semana para el Viernes Santo. El año pasado, en el Cristo, estuvimos tallando portadores hasta el propio día de salida por la mañana. Por suerte, a día de hoy está todo más o menos controlado.

-¿Cómo es un Viernes Santo para usted?

-Suelo llegar temprano ya que a las 12 es el encendido de velas de la Virgen y el rezo del Ángelus. Dejo mi túnica en la casa hermandad, me pongo el traje y luego como con mis hermanos del Descendimiento. Antes de salir, los nervios son más que habituales: organización con los portadores, que todo esté controlado... Estoy a gusto con el equipo que tengo, aunque eso no quita que haya diferencias en cuanto a conceptos o estilos musicales. Esto es una cofradía de Viernes Santo y no podemos cambiar el sello y la identidad que nos ayude a destacar para que el día de mañana no sea una cofradía más. Tiene que haber un motivo para ir a verla en la calle.

-Usted ha formado parte del equipo de elaboración de la cruceta. ¿Qué se va a encontrar la gente que vaya a verla?

-En 2017 se hizo una prueba que no salió bien y que recibió algunas críticas. Este año ha habido un acuerdo entre banda y hermandad para seleccionar las marchas más acorde a lo que es un Viernes Santo. No peca de triste pero ni mucho menos tiene la alegría del año pasado. Así creo que debe ir la Virgen de las Angustias.

-¿Cree en el papel del nazareno después del hombre de trono?

-No solo creo en ese papel, si no que es necesario. El pregonero lo dejó muy claro: la fe no acaba en el vara.

-¿Cómo llega un cofrade "de base" hasta un puesto de responsabilidad como este?

-A mí me llamó el antiguo hermano mayor una noche y me dijo que si quería salir de capataz en la trono en agradecimiento por la devoción mostrada y mi implicación en la cofradía. Me quedó un poco en duda porque me gusta ir en el varal, en mi mundo, con los ojos vendados haciendo mi penitencia. Pero sin duda lo acepté con mucho cariño. El año pasado lo pasé mal porque la responsabilidad era mucha. Este 2018 tengo un poco más de experiencia y tengo muchas ganas

-¿¿Dónde se ve en unos años?

-Esa decisión no depende solo de mí, sino de la hermandad. contar conmigo, aquí estaré para lo que sea. No puedo descartar de aquí a 10 años que siga en el trono, en la junta o de hermano mayor. No es algo que pueda tener visionado, El tiempo irá diciendo.

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